Un millón de euros para salvar a un enfermo de ébola fuera de África

Más de un millón de euros, el trabajo de 88 personas haciendo horas extra y la ocupación de cuatro camas para cuidados intensivos fue el coste que supuso salvarle la vida a un médico ugandés enfermo de ébola en Alemania. Hasta ahora se habían realizado varios cálculos y proyecciones a partir de cifras aproximadas de gastos diarios por paciente, pero los médicos que salvaron la vida a su colega africano en el Hospital Universitario de Fráncfort acaban de publicar la factura: 1.062.789,30 euros. Unos 25.000 euros por cada día en que el paciente estuvo en tratamiento y observación.

El pediatra ugandés colaboraba en Sierra Leona con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su estado de salud se volvió muy delicado tras contagiarse mientras trabajaba. A petición de la OMS, el médico fue embarcado cinco días después en un avión de la Fuerza Aérea de EE UU rumbo a Alemania, donde fue atendido desde el 2 de octubre hasta el 19 de febrero, cuando se le dio el alta. Más de 40 días en los que sufrió serias complicaciones por fallos en los pulmones, los riñones y el aparato digestivo que exigieron tratamientos sofisticados y toda la pericia del equipo médico. Entre ellos, una terapia experimental con un fármaco, FX06, usado para tratar las secuelas del infarto.

Ahora, este equipo médico ha publicado en la revista The Lancet el precio de salvar la vida de ese pediatra ugandés en un artículo titulado “El tratamiento médico de un doctor infectado por ébola, ¿la ética por encima de los costes?”. En él detallan los 300.000 euros empleados en gastos de personal (26 médicos, 57 enfermeros y cinco trabajadores de apoyo), 25.000 en medicación, 110.000 en descontaminación, casi 400.000 por el cierre de la unidad de cuidados intensivos y por acaparar cuatro de sus camas y unos 100.000 en infraestructuras, entre otros epígrafes.

Los costes —directos e indirectos— de esta factura de un millón de euros solo incluyen lo ocurrido entre el momento en que entró en el centro médico y el día en que salió de allí, casi siete semanas después. Al recibir al enfermo, el hospital calculaba que costaría 250.000 euros. La factura la pagó la aseguradora contratada por Emergency, la ONG italiana con la que operaba en Sierra Leona. Las repatriaciones en EE UU de otros enfermos de ébola proporcionaron cálculos similares, de en torno 1.000 dólares la hora, algo más que en Europa por los superiores costes de hospitalización.

Más allá de los números, resurgen las cuestiones éticas y el debate sobre la idoneidad de repatriar a los enfermos. Kai Zacharowski, responsable de la unidad de cuidados intensivos del hospital y autor de este artículo, responde tajante por email que el paciente no se hubiera salvado en África; está vivo porque se le trató en Alemania. “No podemos salvar a todo el mundo, pero hemos de ser cuidadosos con los recursos. Aunque hemos gastado mucho dinero, nos ha permitido aprender tanto que no tiene precio pues nos ayudará en el tratamiento de otros pacientes en el futuro”, asegura Zacharowski, que publicó en diciembre los detalles clínicos del caso.

El dinero invertido en salvar enfermos de ébola fuera de África contrasta con el empleado en los países de origen del brote (Liberia, Guinea y Sierra Leona). Y conocer el precio exacto sin duda ayuda a que el debate se haga con mejor información. La Comunidad de Madrid, que corrió con los gastos del tratamiento que salvó a la auxiliar de enfermería Teresa Romero (26 días ingresada), no ha hecho público el dato. Consultada por esta redacción, la consejería de Sanidad madrileña hizo alusión a la petición de confidencialidad que Romero hizo en su día como motivo para no darlo a conocer. “Nosotros creemos que el público debe saber esto, ¿por qué no dar los datos?”, se pregunta Zacharowski al saber que en España no se han publicado.

“Hay muchos especialistas que cuestionan el coste-beneficio de las repatriaciones”, destaca Gonzalo Fanjul, que coordinó hace un par de meses un estudio sobre la inversión española en ébola, tanto en casa como en África, para el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). En aquel momento, España había comprometido 9,5 millones de euros para ayudar en África de los que solo había entregado 1,6. Solo acondicionar el Hospital Gómez Ulla costó 2,5 millones de los 14 destinados por el Gobierno para combatir al ébola en España. Según cálculos de Fanjul con ayuda de especialistas del Hospital Clínic, el gasto sanitario de los tres españoles infectados y los sospechosos en cuarentena habría sido de 3,2 millones.

A día de hoy, la cifra comprometida por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para ayudar a hacer frente al ébola en origen ha menguado hasta los 8 millones, el 0,6% del total del fondo internacional (ver documento en PDF). Alemania, por su parte, es el segundo contribuyente del mundo, con más de 141 millones, y los pacientes a los que trató en su suelo eran médicos extranjeros rescatados de la trinchera: dos senegaleses, de los que murió uno, y el ugandés. “La respuesta lógica es que el brote se combate en el terreno, no en casa. Con la atención adecuada, las posibilidades de sobrevivir no se desploman allí”, defiende Fanjul. Hasta ahora, se han infectado casi 24.000 personas en este brote, según la OMS.

Fuente: elpais.com