Premio Iniciativa Sanitaria para los ‘héroes’ del ébola en Madrid

Madrid fue portada de la prensa internacional en 2014 por la llegada de dos misioneres infectados de ébola procedentes de Liberia y Sierra Leona y por el primer contagio que se produjo en Europa de este virus, lo que exigió nuevos planteamientos. Ahora, el jurado de los XIII Premios Madrid, organizados por Madridiario, ha decidido reconocer la labor de todo el personal del hospital Carlos III “por su trabajo y profesionalidad demostrada” aquellos días.

La repatriación y muerte de los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo se vivió con intensidad, interés, incertidumbre y cautela en el centro sanitario. Son las palabras más utilizadas por el personal cuándo se les pregunta por los dos primeros casos de enfermos de ébola atendidos en Madrid. El tercer caso, el de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, fue otra historia.

“El día que te enteras de que se ha contagiado una compañera todo el mundo entra en estado de shock. El ambiente era bastante tenso, triste y expectante. Nos mirábamos y nos abrazábamos entre nosotros; se nos caían las lágrimas. Teníamos miedo porque no sabíamos qué había fallado, si era el traje o qué podía ser. Cuando Teresa llegó al hospital nuestro objetivo era uno: salvarla a toda costa“. Así recuerda Cristina López, una de las enfermeras del hospital, lo que ocurrió aquel 6 de octubre. Igualmente la auxiliar Yolanda López-Díaz, compañera de Romero, asegura que al principio no se podía creer la noticia: “Personalmente te empiezas a preguntar si todas las medidas de seguridad eran correctas y a plantear cada detalle, cada movimiento. (…) Pero yo tenía muy claro que no iba a dejar a mi compañera y que iba a entrar. Y no me arrepiento”.

El responsable de la unidad de infecciosos del hospital, José Ramón Arribas, destaca el aprendizaje que estos casos supusieron para el personal: “Aunque en ningún país del mundo desarrollado se estaba lo suficientemente preparado para un tema así, hemos ido aprendiendo. Destacaría la profesionalidad de la mayoría de los compañeros que fueron capaces de hacer frente a algo totalmente novedoso. Nuestro nivel de entrenamiento y protocolos han mejorado; tenemos más experiencia y sabemos a qué nos enfrentamos“. Ahora mismo el hospital se encuentra en pleno proceso de creación de una unidad de aislamiento de alto nivel, no solo para casos de ébola, sino también para la atención de otro tipo de enfermedades infecciosas.

Presión mediática y rechazo social

Una de las cosas que peor llevó la mayoría del personal del hospital fue la presión ocasionada por la presencia continua de los medios de comunicación congregados cada día a las puertas del centro. Arribas lamenta, por ejemplo, “el poco respeto a la intimidad de la paciente” con las fotos que se hicieron del interior de la habitación con un teleobjetivo. “Eso estaba incidiendo negativamente en sus cuidados”, critica. La doctora Mar Lago también recuerda que le afectó “muchísimo” el revuelo mediático: “Es difícil trabajar con tanta presión”. Para la enfermera Cristina López esa sobreexposición en los medios “fue lo peor; habló mucha gente que nunca había entrado ni pensaba entrar. Llegó un momento en el que el micrófono lo cogía cualquiera y eso generó tensiones y mal rollo”.

El rechazo social al que se vieron sometidos algunos trabajadores merece punto y aparte. Algunos lo sufrieron incluso por parte de sus propios familiares o amigos. “Fue bastante duro. Yo, por ejemplo, fui invitada a no asistir a un cumpleaños”, recuerda la doctora Lago. “Yo padecí rechazo a un nivel muy cercano. Me entró mucha impotencia, y por más que intentaba explicarlo, había gente que no me quería ver“, apunta la auxiliar López-Díaz.

El ébola en Madrid culminó con la destitución del consejero de Sanidad de entonces, Javier Rodríguez, tras realizar una serie de desafortunadas declaraciones. Llenó paginas de periódicos, minutos de radio y televisión y provocó encendidos debates. Debates que concluyeron hace meses. Sin embargo, actualmente, la epidemia sigue sin estar controlada en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Más de 24.700 infectados y 10.200 muertos es el balance dejado por el mortífero brote en un año, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Fuente: madridiario.es

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