Los colegios vuelven a la vida en Sierra Leona

fotonoticia_20150418081033_644Los misioneros salesianos ponen en marcha un proyecto para estudiantes embarazadas, dejadas fuera de las aulas por el Gobierno

FREETOWN, 18 Abr. Sierra Leona, el país más afectado por el ébola en el último año con más de 3.800 muertes y 12.000 contagios, ha reabierto sus escuelas casi nueve meses después de que el desconocimiento y la mortalidad del virus obligaran al Gobierno a suspender las clases. Cerca de dos millones de niños han regresado estos días a las aulas con la incertidumbre de tener que comenzar un curso cuando casi tenía que terminar y con el nerviosismo de volverse a someter a unas normas y a unos horarios después de unas larguísimas vacaciones.

“Han llegado a montones, algunos con sus uniformes viejos, otros con algún cuaderno y la mayoría sin nada, pero es un espectáculo esperanzador contemplar que los colegios y los patios vuelven a tener vida”, comenta el misionero salesiano Ubaldino Andrade.

Guinea Conakry y Liberia, los otros dos países de África Occidental donde el ébola sembró de muertes y cuarentenas sus territorios, reabrieron sus colegios en enero y febrero, respectivamente, al lograr reducir los contagios y controlar la epidemia.

Pero en Sierra Leona, uno de los países más pobres del mundo, todo es distinto. Los niños representan en este país una de sus mayores riquezas por encima incluso de los diamantes. Para lo bueno y para lo malo, el 80 por ciento de la población tiene menos de 25 años, pero la esperanza de vida no llega a los 50, y con estos datos es fácil comprender lo deprisa que transcurre la vida.

El ébola también ha frenado cualquier atisbo de progreso para la población, aún recuperándose de la destrucción a todos los niveles que supuso la guerra civil (1991-2002). Sierra Leona es el tercer país con la tasa de mortalidad materna más alta del mundo; uno de cada siete niños muere antes de cumplir 5 años y, por si fuera poco, los escasos 150 médicos que tiene el país han quedado mermados por el fallecimiento de muchos de ellos durante la epidemia.

A este escenario hay que añadir la falta de agua potable, de saneamiento, la mala alimentación, la falta de escolarización en el medio rural y un analfabetismo que alcanza al 80 por ciento de la población.

VUELTA AL COLE

Sin embargo, la ‘vuelta al cole’ es ya una realidad dentro del proceso de recuperación y confianza que ha emprendido el país. “El primer paso fue superar el miedo y saber cómo prevenir los contagios y a la vez combatir el ébola; ahora llega el momento de recuperar poco a poco la normalidad gracias a la educación y devolver la esperanza en un futuro mejor a la población”, comenta uno de los profesores del colegio María Auxiliadora de Lungi.

En estos meses, los alumnos más pequeños han deambulado por las calles y han tenido que ayudar en el campo y en los mercados a sus padres para poder comer, muchos han muerto por el virus y otros han quedado huérfanos. Los estudiantes de Secundaria, por su parte, tuvieron que pasar los exámenes nacionales el pasado 29 de marzo únicamente con la preparación que cada uno pudo hacer en su casa, y los profesores también han tenido que aprender a sobrevivir durante estos meses y han recibido …

“Han sido unos meses muy difíciles por el enemigo invisible que había enfrente, pero tampoco nos hemos quedado de brazos cruzados y hemos seguido volcándonos con los más necesitados y ayudando a la población en la medida de nuestras posibilidades”, explica Jorge Crisafulli, misionero salesiano y responsable de los Salesianos en los países anglófonos de África occidental.

HUÉRFANOS DEL ÉBOLA

Sus palabras reflejan que no ha sido un tiempo baldío en las escuelas salesianas de Sierra Leona. En septiembre fue el propio Gobierno el que se dirigió a ellos para que se hicieran cargo de los niños huérfanos del ébola.

“En estos meses adaptamos una escuela y tuvimos a más de 200 menores que habían quedado huérfanos. Les ayudamos a superar los traumas, los cuidamos, los alimentamos y les orientamos para el futuro con clases, talleres y deportes con el objetivo de reintegrarlos con sus familias extendidas”, comenta uno de los trabajadores sociales que ha estado en el Centro Salesiano de Atención Provisional para Niños Afectados por el Ébola.

En otros centros vinculados a los Salesianos, como en el colegio San Agustín de Freetown, también se ha mantenido un programa de alimentación de emergencia gracias a Misiones Salesianas y a la Fundación Real Madrid: “Al no haber colegio, tres días a la semana ofrecemos a 200 niños desfavorecidos una comida de arroz y pollo que, en muchos casos, somos conscientes de que es su única comida al día”, explica el padre Ubaldino, que añade que “no es sólo la comida, sino también los preparativos, el gesto de lavarse las manos con clorín, las actividades, las canciones y los juegos que llevan a cabo lo que propicia que no se hayan alejado del todo de su escuela”.

ALUMNAS EMBARAZADAS, FUERA DE LAS AULAS

Poco a poco los colegios de las ciudades han recuperado en estos días la normalidad: las aulas han sido limpiadas y desinfectadas, se han instalado cubos con clorín para lavarse las manos, hay termómetros para medir la temperatura de los alumnos, cada estudiante lleva su pequeño bote sanitario para desinfectarse las manos… pero en el interior de las aulas no todo ha recuperado la rutina escolar, ya que una medida del gobierno impide a las alumnas embarazadas o que han sido madres asistir a clase por “ser una influencia negativa para el resto de las compañeras”.

“Desgraciadamente, éste es otro peaje del ébola. Los menores han estado tanto tiempo solos, desatendidos y desocupados, que durante estos meses han aumentado los embarazos en adolescentes, las agresiones sexuales que de por sí apenas se denuncian y también la prostitución de menores”, destaca una maestra del colegio María Auxiliadora.

Una de cada tres jóvenes menores de 18 años ya es madre o está embarazada en la actualidad y el estigma social de los embarazos adolescentes forma parte de la propia cultura, donde las familias tienen un mínimo de 6 hijos, aunque lo normal es que superen los 10.

Contrarios a esta discriminación en el derecho fundamental a la educación, los Salesianos en Lungi están poniendo en marcha un proyecto para ayudar a estas adolescentes embarazadas a salir adelante sin que pierdan sus estudios.

El padre Paul Turay ha dado con la fórmula para preservar la vida de las futuras madres y de los bebés sin que pierdan sus estudios ni se sientan discriminadas: “Acudirán a las mismas aulas y tendrán los mismos profesores pero con un horario distinto al del resto de los alumnos. De esta forma, recibirán, además, cursos específicos de preparación al parto, medicinas si fueran necesarias y estarán acompañadas después de dar a luz para que puedan continuar con sus estudios”, señala Turay, que agradece la solidaridad y la comprensión de los profesores del centro.

En estas situaciones, y en otras muchas que se han vivido en Sierra Leona en estos meses, se puede adivinar que, a pesar de todas las dificultades, la vuelta al cole de casi dos millones de niños puede suponer un antes y un después en la batalla contra el ébola que aún se libra en el país. La sonrisa perenne de estos menores es el principal signo de esperanza para una población de por sí optimista en medio de tanto dolor.

El regreso a las aulas debe significar el paso definitivo para vencer no sólo al ébola, sino para erradicar la pobreza y el analfabetismo de las futuras generaciones.

(Por Alberto López Herrero, Misiones Salesianas)

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