Sobrevivir a la supervivencia: la vida después del ébola

La doctora Maria Barstch pasa sus días en la pequeña casa que sirve como clínica para supervivientes del virus del ébola de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Freetown, la capital de Sierra Leona. Aunque es posible que el punto álgido de la epidemia en el país ya haya pasado, todavía siguen apareciendo nuevos casos casi todos los días, y con los nuevos casos, llegan nuevos supervivientes. Aunque se sienten aliviados por haber derrotado a este virus letal, algunos supervivientes se enfrentan a los debilitantes síntomas del llamado “síndrome post-ébola“.

Frente a la Dra. Maria se sienta Mamadou, un joven muchacho que no aparenta más de 11 años. Mamadou asegura que ya tiene 15 años y que celebró su cumpleaños en diciembre, el mismo mes en el que perdió a su madre a causa del ébola, antes de que él mismo cayera enfermo. “Ow da body? (¿Cómo estás?)”, le pregunta la Dra. María en criollo, un idioma local. Mamadou mira fijamente al suelo. Nunca había visto a un médico antes de contraer el virus del ébola, pero ahora procura pasar consulta con la Dra. María cada semana.

MSF también ha abierto una clínica para supervivientes en Liberia, ubicada en las instalaciones del nuevo hospital pediátrico de la ONG en Monrovia. Tanto en Liberia como en Sierra Leona, muchos supervivientes han buscado previamente tratamiento en hospitales y centros de salud locales públicos o privados, pero en cuanto el personal supo que eran supervivientes de ébola, les denegaron cualquier atención.

“Nos tienen miedo. Incluso cuando les enseñas tu certificado de supervivencia, dan un paso atrás y te dicen que no puede hacer nada por ti,” afirma Jestina Dorley, una de las pacientes que superó la enfermedad en el centro de tratamiento de pacientes con ébola ELWA 3 en Monrovia. Para otros supervivientes, la falta de medios de vida representa otra limitación, ya que el ébola los ha dejado sin trabajo y ha destruido sus redes de apoyo. Incluso hacer frente a necesidades básicas como alimento y refugio, y no digamos la obtención de asistencia médica, constituye para los supervivientes de ébola una auténtica lucha diaria.

Maria repasa rápidamente los archivos de Mamadou para recordar los problemas de salud que le ayudó a tratar en su visita anterior: inflamación del ojo izquierdo, picor indeterminado en todo el cuerpo, dolores corporales y debilidad.

EL SÍNDROME POST ÉBOLA

“Veo a mucha gente con dolor intenso en las articulaciones”, explica María Barstch. “También observo gran cantidad de erupciones e infecciones cutáneas, problemas oculares, fatiga general, debilidad e infecciones del tracto genitourinario. Muchos de estos problemas se pueden curar muy fácilmente aquí en la clínica, pero si no reciben tratamiento, algunas de las complicaciones pueden ser muy graves y causar daños irreversibles.”

Una de las complicaciones más comunes y graves observadas en los supervivientes de ébola como Mamadou es una inflamación del ojo llamada uveítis. Se trata de una complicación que también se presenta tras otras enfermedades virales graves, y puede resultar muy debilitante. “Aquí es donde nosotros, el personal de la clínica de MSF para supervivientes, podemos marcar una gran diferencia”, añade María. “La mayoría de los pacientes que sufren de uveítis pueden ser tratados con gotas por un oftalmólogo, pero, sin tratamiento, puede conducir a la ceguera. Derivamos a los pacientes al especialista antes de que los daños resulten irreversibles, por lo que la tasa de éxito es elevada.”

CICATRICES INVISIBLES

El impacto para la salud mental de la experiencia de sobrevivir al ébola no puede ser infravalorado. Tony Henry venció a la enfermedad en Monrovia: “Para muchos de nosotros, sobrevivir al ébola significa regresar a una casa vacía donde fallecieron la mayoría de nuestro seres queridos, a un trabajo que ya no existe y a un barrio donde los viejos amigos te evitan”.

Los psicólogos de MSF ven a pacientes como Tony cada día. “Nuestras observaciones iniciales indican que, tres meses después del alta, aproximadamente la cuarta parte de los supervivientes a los que MSF hace seguimiento, muestra signos de trastorno por estrés postraumático y una proporción similar presenta signos de depresión. Algunos también sufren pérdida de memoria y pesadillas recurrentes,” expone el doctor Richard Bedell, experto médico de MSF en Liberia.

Pero según la doctora Sylvia Wamser, psicóloga de MSF en Freetown, siempre hay esperanza: “Resulta muy grato ver cómo los pacientes se muestran abiertos a recibir atención psicológica. Les escuchamos y les explicamos que lo que están experimentando es, en realidad, una reacción muy normal a una situación anormal. Les ayudamos a desbloquear los mecanismos de adaptación y también les enseñamos algunos sencillos ejercicios de respiración que les ayudan a lidiar con la ansiedad. En muchos pacientes observamos mejoras en cuatro o cinco sesiones.”

ATENCIÓN INTEGRAL A LOS SUPERVIVIVIENTES

Las dos clínicas para supervivientes de MSF han proporcionado, hasta ahora, más de 1.000 consultas a pacientes externos. Este enfoque doble, que combina una atención médica y psicológica adecuada, resulta indispensable para facilitar el apoyo que requieren los pacientes que han sobrevivido al ébola. A medida que la epidemia sigue su curso, y más personas superan la enfermedad, MSF incrementa sus esfuerzos para garantizar que los pacientes no se queden solos tras salir de un centro de tratamiento de ébola.

*Caitlin Ryan, es periodista de Médicos Sin Fronteras.

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