Los refugiados deportados a Turquía viven en condiciones similares a una prisión

Los refugiados e inmigrantes deportados de las islas griegas a Turquía en el marco del acuerdo con la Unión Europea sufren condiciones similares a una prisión, sin opción de comunicarse con el exterior, ha denunciado hoy una abogada turca, Aysegül Karpuz.

La letrada se desplazó al centro de internamiento de Pehlivanköy, situado en la provincia noroccidental de Kirklareli a 25 kilómetros de la frontera griega, donde han sido encerrados los deportados desde Lesbos y otras islas desde el mes pasado.

Según el testimonio de dos jóvenes afganos con los que pudo entrevistarse Karpuz, los deportados no recibieron asistencia de abogados antes de ser llevados al barco que los devolvía a Turquía, e incluso se les aseguraba que iban a otra isla griega.

Durante el embarque, algunos hombres sufrieron violencia a manos de policías de la agencia europea Frontex, mientras que los agentes griegos no intervinieron en el proceso, aseguró Karpuz a Efe en una conversación telefónica.

Desde hace casi un mes, estos deportados están encerrados en Pehlivanköy, en un edificio aislado, con un jardín al que tienen derecho a salir tres veces al día, 15 minutos cada vez.

No disponen de teléfono, internet, televisión, prensa ni utensilios de escribir, denunció Karpuz, quien describe sus condiciones como propias de una prisión, “en un estado de aislamiento total”.

Las autoridades turcas prometieron en abril iniciar procesos regulares de deportación a sus países a todas las personas devueltas desde Grecia, exceptuando a los ciudadanos sirios.

Pero los dos refugiados afganos entrevistados por Karpuz no han tenido acceso a asistencia letrada, condición necesaria para un proceso de deportación, ni saben qué ocurrirá con ellos.

Uno de los dos, un chico menor de edad, perdió a su padre en la guerra, y la otra, una joven con estudios, huyó al recibir amenazas de muerte, circunstancias que les hacen temer lo peor en caso de ser efectivamente deportadas a su país.

El 4 de abril pasado empezó a aplicarse el acuerdo entre Bruselas y Ankara por el que las autoridades europeas deportan a Turquía a todos los inmigrantes y refugiados que llegaron a las islas griegas de Lesbos, Quíos, Kos, Leros o Samos después del 20 de marzo.

A cambio, la UE admitirá a un número equivalente de refugiados sirios que se hallan en Turquía, destinará 6.000 millones de euros a la mejora de las condiciones de vida de este colectivo y eliminará la necesidad de visado para los ciudadanos turcos.

Pero vistas las condiciones de encierro de los deportados, Aysegül Karpuz considera que la UE está implementando este acuerdo de readmisión con Turquía “de forma contraria a la ley”

Fuente: estrelladigital.es

 

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