25 de Mayo, Día de África

Con motivo de la celebración, el 25 de mayo, del Día de África, una convocatoria que con la que se conmemora el aniversario de la fundación de la Unión Africana en 1963, Cáritas Española lanza una invitación a toda la opinión pública a reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrenta el continente más empobrecido del planeta.

Las apuestas más urgentes de la red Cáritas en África –el segundo continente más poblado, con casi 1.200 millones de personas, y la mayor tasa de crecimiento demográfico del planeta— son la lucha contra la pobreza y la extrema vulnerabilidad de muchas de sus comunidades ante el azote del hambre, junto a la construcción de la paz.

El reto de la autosuficiencia alimentaria

En África se registran los mayores niveles de precariedad social y humana. A pesar de su enorme dependencia de los recursos naturales –las actividades agropecuarias ocupan al 70% de la población y la economía de numerosos países gira en torno a la explotación de recursos mineros, pesqueros y forestales–, casi ningún Estado africano tiene autosuficiencia alimentaria, lo que provoca que países como Burundi, por ejemplo, tengan un 60% de la población en situación de desnutrición.

Las fluctuaciones climáticas agravan, además, esta situación de vulnerabilidad, como ha sucedido este año con el fenómeno de “El niño”, que ha provocado intensas sequías en la región oriental del continente, desde Etiopía, Sudán y Chad hasta Mozambique, Madagascar y Zimbabue. La carencia de infraestructuras, de sistemas de predicción meteorológica y de seguros agrícolas ha provocado la ruina de miles de agricultores.

Asimismo, África tiene la mayor superficie de tierra cultivable sin explotar. Sin embargo, la falta de políticas estatales, la inseguridad jurídica y una producción basada en la agricultura de subsistencia impiden un desarrollo agrícola acorde a las necesidades de la población. La FAO también estima que si las mujeres accediesen a la formación y al crédito de la misma manera que los hombres, se podría reducir el hambre en torno a un 17% en el continente.

Uno de los objetivos irrenunciables es acabar con el hambre. En los últimos años, está creciendo el interés privado por invertir en el sector agrícola en África, un fenómeno no exento de riesgos que, sin embargo, puede ayudar a elevar la producción, mejorar la infraestructura y la formación de los trabajadores. La clave está en evitar la sobrexplotación de los recursos y capacitar a los campesinos para controlar todo el ciclo, desde la producción y la transformación a la comercialización del producto. Cáritas, que tiene una amplia experiencia en el campo agrícola, está apoyando la actividad de empresas locales que trabajan desde principios agroecológicos y de comercio justo. En esa línea se apoyan cooperativas de mujeres en Etiopía y Senegal, y se desarrollan programas de formación para los campesinos de Burkina, Mozambique o Mali, entre otros países.

El reto de la construcción de la paz

Otro freno al desarrollo de las comunidades con los conflictos armados que desangran buena parte del continente y que, en muchos casos, se mantienen por intereses económicos: Sudán del Sur, el Sahel, la República Democrática del Congo y Somalia son países y regiones donde las facciones en conflicto se financian mediante su control de valiosos recursos naturales, como petróleo, diamantes, oro o coltán, cuando no mediante el secuestro, la extorsión o el narcotráfico.

Otro de los objetivos fundamentales de Cáritas en toda su actividad es promover la paz en las regiones más golpeadas por la violencia. Es un trabajo complejo que requiere muchas labores distintas y complementarias, en el que, junto a la defensa de los derechos fundamentales de las personas, resulta crucial avanzar en el perdón y la reconciliación. Así es como en la región del Kivu (en la República Democrática del Congo) se acompaña un proyecto de la Cáritas local para la protección de las víctimas de la violencia armada, mientras que en Níger se trabaja con jóvenes para promover la cultura de la paz, y en Burkina Faso y Sudán, la Iglesia, a través de sus obispos y con el apoyo activo de Cáritas, lleva a cabo una labor vital de intermediación entre los poderes políticos, la sociedad civil y los militares.

El reto de la migración

En los últimos años ha aumentado de manera importante en África el número de migrantes, aunque la mayoría se quedan en África. La migración no es más que la respuesta familiar o individual a una situación insostenible. Para Cáritas, todas las personas migrantes se encuentran en situación de vulnerabilidad, y tienen derechos que deben ser reconocidos y garantizados. El cambio climático, las guerras o la violencia contra un grupo étnico son los principales motivos de muchas de las migraciones en el continente, donde Cáritas también está presente: ofreciendo acogida en los campos de refugiados en el sur de Níger, en la República Centroafricana, en el norte de Burkina, en Sudán del Sur o en el Congo.

Pero la mayoría de los desplazados y refugiados africanos no viven en campos, sino que llegan a territorios que no tienen cómo acogerles y se reparten por aldeas y pueblos. En esos lugares, Cáritas trabaja con las familias y con las autoridades locales para organizar y repartir los recursos existentes. Y cuando estas personas llegan a Europa, Cáritas actúa de la misma manera: ayudando al migrante y defendiendo su dignidad y sus derechos.

“La olla empieza a bullir por el fondo”

La acción desarrollada por Cáritas Española en todo el continente, junto al apoyo a las Cáritas locales para garantizar el acceso a los bienes básicos de las poblaciones más vulnerables y de millones de desplazados, se dirige a construir un modelo de cooperación fraterna que permita sentar las bases de un futuro sostenible y duradero.

Para Cáritas, el futuro de África solo puede construirse si reforzamos la base, porque, como dice el proverbio africano, “la olla empieza a bullir por el fondo”. Ese es el objetivo de numerosos proyectos dirigidos a la formación de líderes comunitarios, a la promoción de la mujer, a mejorar el acceso a la educación y transformar la gestión de los recursos naturales, entre otros. Una nueva sociedad está evolucionando a partir de los aprendizajes y las experiencias sociales y políticas de los últimos 50 años.

En el Día de África, Cáritas quiere poner en valor al pueblo africano: un pueblo joven, dinámico, alegre y acogedor. África tiene una riqueza cultural extraordinaria, y es un continente con un inmenso potencial sin aprovechar o infrautilizado. Por eso es necesario empezar por la base: construir la paz desde la comunidad, los valores y la confianza. Mejorar la educación y las capacidades de las personas e instituciones y, de esa manera, favorecer sociedades cohesionadas, justas y tolerantes. Cáritas se pone al servicio de los africanos para construir ese futuro.

Fuente: Cáritas

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