Sobrevivir al ébola «con una gran sonrisa»

Durante meses Sierra Leona y el ébola ocuparon la primera plana de primer mundo. Se acabó el virus y se acabaron los titulares. Pero tras aquel drama hay una nueva historia. Una historia que Patricia Simón, saltándose «las dinámicas mediáticas, esas que hacen desaparecer y preponderar un acontecimiento», se ha dispuesto a contar. Lo hecho rodando un documental. Se titula ‘Sierra Leona sobrevive’ y fue grabado en noviembre de 2015, cuando «ya habían pasado casi cuatro meses desde que la república africana fuera declarada libre del virus». Dividido en cuatro capítulos y producido por Médicos del Mundo, será presentado en Madrid el día 9 de junio. A Gijón llegará un mes más tarde, y se verá enmarcado en la Semana Negra. Pero la película de Simón no viaja sola. A sus planos, repletos de dolor pasado y «entusiasmo presente», les acompaña una exposición de fotografías de Nacho Cosío que subrayan una «gran sonrisa». Y no es que les sobren las alegrías a los sierraleoneses, que, además de perder a familiares y amigos (hubo 11.315 muertos), siguen padeciendo hambre y escasez de todo tipo. A las niñas se las sigue mutilando, tienen la mortalidad materna más alta del mundo y una de las esperanzas de vida más bajas (de 57,39 años aproximadamente). «Pero el azote del ébola fue tal», cuanta Patricia Simón, «que cuando pasó las comunidades se reactivaron y por eso no es difícil verles sonreír».

Para ella hay un dato «muy importante» a la hora de comprender ese optimismo renacido: «El 60 por ciento de los contagiados sobrevivió y ese es un hecho histórico». Posible, añade, «gracias a la implicación local, a los equipos de médicos y sanitarios y a la psicología, que obró para muchos el milagro de conseguir que los enfermos no se dejaran morir de dolor, que era terrible».

‘Sierra Leona sobrevive’ va contando en sus cuatro capítulos, a través de diversos testimonios, muchos de ellos de supervivientes, «por qué costó tanto al principio que se asumiera la gravedad de la enfermedad». Peticiones como que se dejasen de tocar eran complicadísimas, porque «el saludo, con contacto, es síntoma de respeto. Quien pasa al lado de alguien y no le toca le está considerando un inferior». Otra de las lecciones que tuvieron que aprender era que las calles no podían ser su casa, que lo son habitualmente. «Tenían que encerrarse y no salir. Vivir en habitáculos que solo utilizan para dormir y guardar los pocos utensilios que poseen. Por eso ahora ríen con solo salir a la calle e ir al colegio».

En la segunda parte, el documental de esta andaluza adoptada por Gijón, que colabora con Periodismo Humano, en el que también invierte esfuerzos el pulitzer Javier Bauluz, narra «la exposición de la población civil y el dramático final de casi todo el personal médico local».

El tercer capítulo lo dedica a las dificultades de los que sobrevivieron. Sí, la vida les sonrió, pero «una vez pasada la alarma de que la epidemia pudiera llegar a los países ricos, tuvieron que enfrentarse en muchos casos a la expulsión de sus comunidades por el estigma de la enfermedad, al empobrecimiento causado por la pérdida de numerosos miembros de sus familias, así como secuelas físicas que siguen sufriendo como pérdida de visión, debilidad y dolores musculares».

‘Sierra Leona sobrevive’ se cierra con nuevas sonrisas, pero «con el recuerdo de que los problemas siguen existiendo, como la necesidad de que no se olviden».

Fuente: elcomercio.es

Anuncios