Farmamundi promueve una alianza en defensa de la equidad de género en salud y los derechos de las mujeres

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La mujer sigue encontrando, durante todas las etapas de su vida, más obstáculos que disminuyen sus posibilidades para decidir sobre su vida y proteger su propia salud.

Algunos datos nos sorprenden e indignan, sobre todo, porque no son números sino  personas, hablamos de niñas y mujeres con vida y con emociones, que en pleno siglo XXI siguen sufriendo por derechos incumplidos, abusos de poder, violencia machista, trata sexual, indiferencia e insuficiente protección y comprensión por parte de los estados y de la propia sociedad.

Las siguientes cifras que hacen pensar sobre esa brecha de género que impide avanzar hacia la equidad y revelan todo lo que aún falta por lograr, incluso los pasos que vamos dando hacia atrás.

  • El 70% de las personas pobres del mundo son mujeres y niñas -feminización de la pobreza-
  • En el mundo, cada año, cerca de 700.000 mujeres y niñas son explotadas sexualmente y aunque en lugares como España la trata es ilegal, la realidad es que sigue existiendo y la sociedad no la combate.
  • En el mundo, una de cada tres mujeres son obligadas a casarse antes de los 18 años
  • El 38% de las mujeres que mueren en el mundo es a causa de la violencia de género. En España fueron asesinadas 53 mujeres durante el 2016 y 64 en el año 2015. No podemos olvidar a las mujeres invisibles, las no asesinadas, las que sufren día a día y enferman física, psicológica y socialmente a manos de sus parejas en silencio y a veces durante toda su vida.
  • En el mundo, se calcula que una de cada tres mujeres será víctima de violencia física o sexual. En España, una mujer es violada cada 8 horas y no olvidemos que las agresiones sexistas en ciertosfestejos va en aumento.
  • 133 millones de niñas y mujeres, que viven en la actualidad, se han visto sometidas a la mutilación genial femenina.
  • 800 mujeres mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo que pueden evitarse. El 99% de esas muertes se producen en países en desarrollo.

Los avances no garantizan la equidad de género

“A pesar del progreso alcanzado, la sociedad sigue fallando a las mujeres en los momentos clave de su vida”(OMS).  

Podemos afirmar, en términos generales y globales, que las mujeres tienen un menor nivel de salud que los hombres, una diferencia que se acentúa en los países empobrecidos pero que permanece en países desarrollados.

Nos seguimos encontrando que mujeres de todo el planeta, siguen sufriendo de la inequidad de género en salud. Existen factores que afectan de forma desigual al estado de bienestar de las mujeres provocando:

  • Alta incidencia de embarazos no deseados o sin espaciar lo suficiente para garantizar la calidad de vida y salud de la madre
  • Niñas a quien les toca asumir una maternidad demasiado precoz y que conllevan riesgos para su salud y su futuro
  • Mujeres y niñas sin protección, abusadas sexualmente y sin acceso a una atención integral adecuada
  • Falta de apoyo social e institucional que provoca prácticas de riesgo en la interrupción voluntaria del embarazo
  • Escasa atención sanitaria fuera de la edad fértil
  • Mayor riesgo ante enfermedades de transmisión sexual, especialmente el VIH

Hay que reconocer que el modelo biomédico continúa siendo un modelo androcéntrico, casi exclusivamente estudiado y tratado desde un punto de vista masculino.

En las estrategias sociales y sanitarias no se integra un análisis de género ni se garantizan los recursos suficientes para incluir esa perspectiva integral de género desde la educación formal, ni siquiera en ramas profesionales sanitarias y sociales.

En la mayoría de los casos, no se analizan ni tratan las causas debidas a desigualdades de género, simplemente se minimizan los efectos o síntomas en la salud de la mujer, medicalizándola en muchas ocasiones.

A la mujer se le ponen trabas para que tenga más dificultades para empoderarse y participar en todos los procesos de análisis, en la toma de decisiones y puesta en marcha de programas de salud.

Cuidar el bienestar social, físico y psicológico de la mujer supone más dificultad. Una responsabilidad  familiar y social mal distribuida, no compartida, no remunerada ni compensada, provoca que muchas mujeres no puedan cuidar su salud con hábitos saludables  como practicar deporte, dormir horas suficientes o realizar acciones para su desarrollo personal.

La toma de conciencia social, el primer paso

La salud de mujeres y niñas está más protegida en sociedades que promueven la equidad de género. Esa debe ser nuestra meta.

Fomentar ante todo que la población tome conciencia de una realidad injusta y evitable para lograr un aprendizaje feminista global, adquiriendo hábitos saludables en equidad de género y potenciando la formación de agentes sociales, de educación y salud.

Asegurar la equidad de género en salud requiere un exhaustivo estudio respecto a las necesidades y realidades diferenciadas entre hombres y mujeres, ampliando la investigación dejando a un lado la visión androcentrista de la medicina, introduciendo indicadores sensibles al género, que midan las desigualdades de género en salud con sus determinantes sociales.

Para garantizar el cumplimento del Derecho Universal a la Salud, la apuesta internacional debe dirigirse a promover la participación directa y libre de las mujeres en todas las fases de la planificación de los procesos de cambio y, por supuesto,en la toma de decisiones de las estrategias en salud. Antes de poner en marcha programas de promoción para la salud, es necesario partir de un mayor conocimiento sobre valores, situaciones, roles y cualquier condicionante de derechos, económico, laboral, geográfico, social o cultural que provoque desigualdad de género; de esta manera será más viable priorizar en las verdaderas necesidadesy fortalecer mecanismos eficaces con garantías de equidad.

Requiere una visión intersectorial, global y local

En Extremadura muchas personas, colectivos y entidades comparten con Farmamundi este reto global de lograr la equidad de género en salud desde lo local. Cada mujer, cada hombre tiene un papel importante en el proceso de cambio y desde su ámbito profesional y su entorno,cada cual tiene mucho que aportar.

Compartimos algunos testimonios de personas que actúan y están implicadas en el cambio:

Marilé Calvo (directora de la Casa de la Mujer de Badajoz):

“La equidad se consigue a través de los movimientos sociales, de movimientos reivindicativos y también desde las ONGD y las administraciones. Educar es una tarea de la sociedad en su conjunto, todo puede llevar implícito desigualdades de género, incluidas las canciones, los chistes, …”

“La ley de igualdad pone la base, luego hay que darle vida para que no se quede guardado en un cajón, hay que ir actualizando y continuar reivindicando, si hay cambios deber ser en positivo”

Ana Gragera (periodista de Canal Extremadura Radio)

“El periodismo debe estar atento a esta labor de vigilancia, hacer radio no consiste en hablar sino en salir a la calle, mirar a los ojos y dar la palabra. En todos los trabajos tienes la capacidad de actuar más a allá del propio entorno, en nuestro caso tenemos un altavoz que hace que el mensaje pueda llegar a más gente”.

“El periodismo hace de espejo de realidades a veces eclipsadas por los grandes temas”. “Desde los medios de comunicación podemos contribuir, visibilizando situaciones de personas que no gozan de derechos y planteando reflexiones como ¿qué haces tú para cambiar eso? Lo interesante es mostrar qué ocurre y ayudar a entender las causas, esto puede generar reacciones transformadoras en la ciudadanía que toma partido para cambiarla”.

“Del periodismo se suele decir que somos un océano de un milímetro de profundidad. Las prisas nos obligan a quedarnos en el dato pero una cifra no transforma nada”.

“Cada vez soy más consciente de la relación que guarda el género y la salud; mujeres en todo el mundo tienen una situación de desventaja, la extrema pobreza lo agrava pero a todas afecta de un modo u otro, te puedes sentir forzada a ser una super mujer, físicamente estupenda, siempre joven, tener descendencia y rendir con todo; el estrés  al que se ve sometida puede provocarle graves enfermedades”.

Peligros Folgado (enfermera del Servicio Extremeño de Salud y presidenta de Fundación Atabal)

“Desde mi experiencia en Sierra Leona, existe una desigualdad absoluta, con respecto a la salud la mujer se enfrenta a las patologías propias de cualquier ser humano en esa zona, sino también por el hecho de ser mujer, tienen la mayor tasa de mortalidad materno-infantil, el riesgo de ser violada es muy elevado”.

“Las mujeres en conflicto bélico es utilizada como esclava sexual, como mujer soldado como moneda de cambio”,

“El empoderamiento femenino es el objetivo primordial y transversal de todas la organizaciones que trabajan en materia de cooperación. Hay que concienciar tanto a hombres como a mujeres para que asuman que es cuestión de igualdad, la mujer se tiene que empoderar, sentirse capaz y dejar de estar relegada a un segundo, tercero o cuarto plano” “Primero la mujer se lo tiene que creer y también tiene que luchar por el cambio y por sus derechos. Los hábitos, las actitudes no se cambian en una generación, hay que ser constantes”.

Juan José Morell (pediatra del Servicio Extremeño de Salud):

“Todos y todas, tenemos que tener la mismas garantías de acceso a la salud”

 “La clave está en la educación, la equidad debe promoverse desde la infancia,

principalmente en el ámbito familiar; pero la escuela y los centros de salud podemos actuar desde un punto de vista preventivo, educando en valores, en salud y promocionando hábitos saludables”.

“Desde mi especialidad de pediatría creo que estamos en una situación privilegiada para poder trabajar con las familias en la prevención de las desigualdades de género, que evidentemente se dan en nuestra sociedad. A través de actividades del Programa de Salud Infantil y Adolescente, así como en los controles de salud durante el crecimiento de niños y niñas, con guías sobre desarrollo y colaborando con colegios e institutos en la educación en salud y hábitos sanos”.

 “A veces, se tiende a una crianza impregnada de aspectos diferenciados para niños y niñas, en el color de la ropa, la elección de juguetes, actividades extraescolares y deportes que asignan artificialmente roles que pueden ir reproduciendo un modelo de sociedad sexista. Como profesionales sanitarios, es importante interesarnos, además de por el crecimiento y desarrollo, por el aprendizaje, las relaciones y el modelo educativo en el seno familiar,…y en adolescentes muy importante trabajar en la educación afectivo-sexual, respeto, libertad de acción y prevención de conductas machistas que pueden derivar en violencia de género”.

Núria Llurba (voluntaria de Farmamundi desde Alemania, licenciada en Farmacia y realizando doctorado en Enfermedades Tropicales Desatendidas):

“Farmamundi me ha aportado una visión más humana en mi trabajo, abordar más profundamente condicionantes de género dentro de la salud, me ha hecho implicarme mucho y he decido incluirlo en mi tesis doctoral sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas.”

“También ahora en mi día a día, me percato más sobre situaciones donde la desigualdad de género está presente, te vuelves más sensible, reflexionas más y si ves algo quieres comunicarlo, visibilizando situaciones injustas… La educación es la base para que no se normalicen desigualdades”.

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