Defendemos la educación, sostenemos el mundo

Cartel SAME 2019Llega un año más la Semana de Acción Mundial por la Educación.

Se celebrará del 1 al 7 de abril en más de 100 países y movilizará a más de 27 millones de personas en todo el mundo.

En España tendrán lugar distintas actividades de movilización en centros educativos y espacios públicos de más de 30 ciudades de todo el país, en los que se prevé la participación de más de 40.000 personas.

Llamamos la atención sobre la necesidad de transformar nuestros sistemas educativos para que fomenten estilos de vida más sostenibles. El cambio climático constituye un reto global que no sólo tiene graves consecuencias medioambientales, sino un elevadísimo coste humano. Por ejemplo, la contaminación ambiental del aire contribuyó a 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo, 38.000 de ellas en España, según las estimaciones. También se prevé que, en 2050, 200 millones de personas se habrán visto obligadas a desplazarse a causa del cambio climático, cuyos efectos pueden llevar a la pobreza a 122 millones de personas en el año 2030. Este fenómeno afecta también a la educación, una de las primeras actividades que se abandonan cuando se produce un desastre, y tiene también graves repercusiones desde el punto de vista de género, ya que afecta de manera desproporcionada a las niñas y mujeres en crisis y emergencias.

Desde la CME, reivindicamos el papel esencial que debe desempeñar la educación en el necesario cambio individual y colectivo de nuestros comportamientos  y patrones de consumo a fin de salvar nuestro planeta. Una educación equitativa, inclusiva y de calidad puede contribuir a que:

  • Las personas sean capaces de comprender los problemas medioambientales y darles respuesta, así como de adaptarse a sus efectos negativos y reducir su vulnerabilidad. Por ejemplo, investigaciones que demuestran que los agricultores y agricultoras con mayor nivel educativo tienen una mayor capacidad de adaptación ante los efectos del cambio climático. Otros estudios apuntan que, si el progreso educativo se estanca, el número de víctimas de desastres naturales podría incrementarse en un 20% en la próxima década. Sin embargo, universalizar la educación secundaria para 2030 prevendría 200.000 muertes provocadas por desastres naturales en los próximos veinte años.
  • Formar a una ciudadanía consciente de las causas y consecuencias del cambio climático y otros problemas medioambientales, y dotarla de los conocimientos, competencias y actitudes necesarios para buscar soluciones, cambiar sus patrones de consumo y transformar la sociedad. Por ejemplo, el aumento en la educación medioambiental favorece los cambios de valores y comportamientos tanto a nivel individual como colectivo, contribuyendo a modificar los hábitos de consumo y favoreciendo la búsqueda de soluciones a los problemas medioambientales.