Manifiesto de la Plataforma del Voluntariado de Extremadura

En el mes de enero, 2020 parecía ser un año como otro cualquiera. Habría elecciones en EE.UU., las bolsas reflejarían los vaivenes de la sociedad consumista, y la degradación del medio ambiente seguiría a pasos agigantados.

2020 sería de nuevo un año en el que muchas personas seguirían sufriendo la injusticia social; muchas otras mirarían para otro lado, y algunas, las voluntarias y voluntarios, actuarían.

Entonces llegó la pandemia; primero como lejanos rumores que no nos afectaban más que al ver las noticias, luego como una ola de temor e incertidumbre, y finalmente, como un maremoto que arrasó miles de vidas, de puestos de trabajo, y de sueños y abrazos que se quedaron por el camino.

Miedo, desesperación e inquietud se instalaron en nuestro día a día.

Pero en medio de toda esta oscuridad, también se mantuvo encendida una llama, que además, en muchos casos, aumentó de intensidad. Surgieron miles y miles de iniciativas, algunas con gran proyección, muchas de forma organizada, y la mayoría, de forma silenciosa.

Y todas pudimos ser personas voluntarias por una temporada: acompañando a quien lo necesitaba, ayudando a quien no podía valerse por sí misma, trabajando desde tantos ámbitos que sería imposible nombrarlos sin dejar alguno en el tintero…

Coser mascarillas, repartir comida y ropa, dar clases particulares, acompañar a personas mayores, hacer llegar a enfermos y sanitarios las cartas de solidaridad, apoyar a las personas que nos han mantenido a salvo, comprar medicamentos y hacerlos llegar a quien no podía salir de casa, recolectar material para hacer pantallas protectoras, dar cariño y calor a personas sin hogar, y así miles y miles de pequeñas acciones, plantando cara a esta maldita enfermedad…

Y todas pudimos ser personas voluntarias…

Y sacamos lo mejor de nuestra sociedad…

No hay duda de que 2020 será el año de la pandemia; el año del COVID19; el año que sufrimos el miedo y la incertidumbre… pero también será el año en que millones de ciudadanas y ciudadanos trabajaron por el conjunto de personas con las que, las conozcamos o no, tenemos unos vínculos que nos han unido en la hora más oscura… y nunca volveremos a ser los mismos.

Porque cuando nos unimos, podemos conseguir grandes cosas.

Porque si nos organizamos, transformamos la sociedad.

Porque si trabajamos codo con codo, ayudamos a quien lo necesita.

Dice la comunidad científica que el gran problema de esta enfermedad es su alta tasa de contagio; sigamos trabajando, no nos relajemos nunca, hasta que esta enfermedad desaparezca.

Que las personas voluntarias, en su día, y cada día del año, sean las que contagien solidaridad, responsabilidad, esperanza…

Que lo contagioso sea la solidaridad.

Fuente: volured.com