Construir un mundo más justo y saludable tras la pandemia de COVID-19

IMG-20200802-WA0018En los países, la enfermedad y la muerte causadas por la COVID-19 ha  afectado en mayor medida a los grupos que sufren discriminación, pobreza y exclusión social, y han de hacer frente a diario a unas condiciones de vida y de trabajo sumamente adversas (en particular, en las crisis humanitarias).
 
Se estima que el año pasado entre 119 y 124 millones de personas se vieron arrastradas a la pobreza extrema a causa de la pandemia. Además esta situación ha hecho que aumenten las diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al empleo, ya que las mujeres han abandonado la población activa en mayor número que los hombres en los últimos 12 meses.
 
IMG-20200802-WA0022Esas desigualdades en las condiciones de vida de la población, los servicios de salud y el acceso al poder, el dinero y los recursos vienen de largo. Por ejemplo, las tasas de mortalidad de los niños menores de 5 años de las familias más pobres duplican las de los niños de las familias más ricas y la esperanza de vida de la población de los países de ingresos bajos es 16 años inferior a la de la población de los países de ingresos altos
 
«Es fundamental que los Gobiernos inviertan en el fortalecimiento de sus servicios de salud y eliminen los obstáculos que impiden a tantas personas utilizarlos, a fin de que una mayor parte de la población tenga la oportunidad de disfrutar de una vida sana».
 
Fuente: OMS
Fotos: Fundación Atabal / Creación de infraestructuras sanitarias para poblaciones vulnerables, zona de la Península de Freetown (2019)