Pobreza energética: la oscuridad que mata

J45V2JDNWNGMXB6KHGVYTT7UYMAunque varios estudios muestran que el acceso a este servicio en el continente africano ha mejorado a un ritmo creciente en la última década, las cifras aún son muy alarmantes: 600 millones de personas aún no tienen electricidad, según el último indicador de IIAG, un termómetro de la realidad y la calidad de la política africana y de sus gobernantes, elaborado por la Fundación Mo Ibrahim.
 
Esta población es casi el 80% del total que estima el último informe de Médicos del Mundo. La entidad revela que son 759 millones de personas sin electricidad y que cerca de la mitad de ellas vive en zonas frágiles y afectadas por conflictos. Para Nieves Turienzo, presidenta de la ONG, el séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) –garantizar el acceso universal a servicios de energía asequibles, confiables y modernos para 2030– es “inalcanzable”. “Es más, nos estamos alejando. La pandemia ha aumentado esta brecha. Habría que darles un enorme empujón a estos países para que se desarrollen. Si seguimos en esta línea, no llegamos ni en 2050″, explicó mediante una llamada.
 
La energía es el primer paso para transformar las economías de África. Sin su acceso, el progreso no es posible. De ella dependen, además de la reducción de las tasas de mortalidad, las posibilidades de salvar la brecha digital, mejorar las infraestructuras y la calidad de la educación e incluso la lucha contra el cambio climático. Dirigentes y expertos coinciden: no se puede hablar de transición energética sin antes proporcionar electricidad. “África primero necesita abordar este tipo de pobreza antes de que podamos hablar sobre el giro verde”, afirmó el ministro de Minas e Hidrocarburos de Guinea Ecuatorial, Gabriel Mbaga Obiang Lima.
 
Para la primera línea de profesionales de la sanidad que día a día hacen lo imposible para atender a los pacientes con la mejor calidad posible y en circunstancias adversas, la frustración es una constante. Lamin Marah, anestesista y oficial de salud comunitario en el Hospital de Kabala (Sierra Leona) conoce perfectamente el peligro que enfrentan a diario sus vecinos. Lleva una década atendiéndolos. Ha atendido la crisis del ébola, partos complejos, cirugías complicadas… Y lo que más le sigue afectando son las muertes evitables y los traslados innecesarios a la capital. “Nosotros estamos formados, tenemos la experiencia y podemos hacerlo, pero solo tenemos un generador que va regular y por unas horas al día. Así, ¿cómo puedes cuidar a tu gente?”, se cuestiona. Marah es crítico con su Gobierno: “Dependemos de la ayuda humanitaria extranjera”
 
Fuente: Planeta Futuro Foto: Un equipo de cirujanos intentando operar sin apenas luz en el Hospital Público de Kabala, Sierra Leona (Médicos del Mundo).
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