Más de 150 millones de niños y niñas son explotados

ALFMBGGUYRB6RB65VHZISPMKKMSegún la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la explotación infantil es un problema sumamente extendido, con unos 152 millones de niños entre 5 y 17 años que son víctimas de esclavitud.
 
África es una de las zonas más afectadas, con 1 de cada 5 niños en situación de trabajo infantil. Según Unicef, los países con más trabajo infantil son Malí (55,8% de los niños), Benín (52,5%) y Chad (51,5%). Entre las principales actividades realizadas por estos menores destacan la agricultura, los servicios, la industria y la explotación minera.
 
A pesar de que las regulaciones y leyes actuales han favorecido el descenso del trabajo infantil en los últimos años, aún queda un porcentaje muy elevado de menores en situación de esclavitud.
 
La pobreza de los hogares es la principal causa de que la esclavitud infantil sea una realidad para millones de niños y niñas. Muchos de ellos proceden de familias pobres que necesitan más ingresos para subsistir. Además de ello, factores culturales por los que a veces los menores se ven abocados a trabajar, o de género, al considerar inferiores a las niñas, también provocan que el trabajo forzado de menores continúe.
 
También encontramos una serie de consecuencias para el trabajo infantil. Estas pasan por la continuación de la pobreza, ya que los niños que trabajan no asisten a la escuela ni se forman para tener un mejor futuro. Además, la salud de los menores se ve perjudicada, llegando a sufrir efectos psicológicos derivados de no haber podido llevar una infancia plena como baja autoestima o problemas de adaptación social.
 
Para acabar con todas estas formas de esclavitud infantil es imprescindible cumplir con las metas y Objetivos de Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030. La meta 8.7 de los ODS exhorta a los Estados a adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados. Y de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas. Asimismo, alcanzar la meta 16.2 para poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.
 
Es necesario también el cumplimiento de los convenios de la OIT nº138 sobre la edad mínima de admisión al empleo y al trabajo, y el nº182 sobre las peores formas de trabajo infantil. En medio de esta pandemia y con la amenaza de los graves retrocesos que pueden sufrir los derechos de los menores, todavía hay 14 países que aún no han ratificado el Convenio nº138: entre ellos, EEUU, Australia o Nueva Zelanda.
 
Fuente: USO
Foto: José Ignacio Martínez Rodríguez (Sierra Leona)
 
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