La CME demanda que los fondos de cooperación se ajusten a las necesidades educativas actuales

IMG_2236[1] - copiaCon motivo del Día Mundial de los y las docentes, la Campaña Mundial por la Educación (CME) España reitera su apoyo y solidaridad con el personal docente, educadores y todo el personal de apoyo, reivindicando su papel vital para hacer realidad el derecho humano a una educación de calidad, equitativa, inclusiva y transformadora. Con ese fin, ha publicado un manifiesto junto a FE-CCOO, UGT y STES-Intersindical donde demanda que los fondos de cooperación se ajusten a las necesidades educativas actuales.
 
Y es que la pandemia ha puesto de manifiesto el valor insustituible de la profesión docente, pero también las difíciles condiciones de trabajo. Además, ha evidenciado que las condiciones del profesorado son muy desiguales y precarias, especialmente en los países con débiles sistemas educativos. Ante esta situación, la coalición, liderada en España por Ayuda en Acción, Educo, Entreculturas y Plan International, insta a los gobiernos a que den un paso adelante con urgencia, posicionando la educación como una pieza fundamental en la cooperación internacional.
 
Faltan 69 millones de docentes en el mundo
 
El manifiesto alerta de que la escasez de profesores y profesoras a nivel mundial es uno de los principales retos a los que los Gobiernos deben hacer frente cuanto antes. Este hecho es una cuestión fundamental, ya que se calcula que se necesitan 69 millones de docentes más en todo el mundo para lograr una educación de calidad para todos y todas en 2030. Especialmente complicada es la situación en África Subsahariana, donde se estima que más del 70% de los países se enfrentan a una carencia de docentes de primaria y, sobre todo, de secundaria.
Las condiciones de trabajo de una gran parte del profesorado en el mundo es otro de los aspectos que deben ser trabajados y mejorados por los Estados, apuntan las organizaciones firmantes. La mayoría de los sindicatos de la profesión docente señalan que les preocupa que los salarios sean demasiado bajos, que las condiciones de trabajo se estén deteriorando y que la infraestructura de apoyo a la enseñanza y el aprendizaje sea insuficiente. 

 

Otro de los grandes problemas, señala el posicionamiento, es la falta de acceso a una formación de calidad y a un desarrollo profesional continuo a lo largo de su carrera. La calidad del profesorado sigue siendo un problema, sobre todo en aquellos países que tienen dificultades para contratar suficiente personal, ya que los gobiernos se ven forzados a contratar a educadores/as sin formación.

 
Más financiación educativa

 

Ante estos importantes obstáculos a los que se enfrenta el profesorado de todo el mundo en un grado u otro, desde las organizaciones firmantes hacen un llamamiento para mejorar la educación y la situación del personal docente. Para ello, exigen adoptar decisiones audaces sobre la transformación de la arquitectura financiera internacional, que apoye a los países en desarrollo para que puedan incrementar su inversión en educación. Entre las medidas que defienden destaca:

Forzar las restricciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) que ponen por delante el control del déficit a la inversión pública, basándose en que solo con una fuerte inversión en educación los Estados avanzan y progresan económicamente en el medio y largo plazo.

 
Apoyar medidas para aliviar la deuda de los países menos desarrollados, incluyendo políticas que alienten la inversión en servicios públicos básicos como la educación.
Respaldar los esfuerzos de los países socios en reformas fiscales que permitan aumentar la recaudación y dedicarla a cubrir servicios sociales básicos como la educación.
Las recomendaciones en España
 
Del mismo modo, el manifiesto también se dirige al Gobierno español para pedirle un aumento de la financiación educativa en cooperación a través de un plan de metas anuales de cara a 2030. En concreto, le insta a seguir trabajando para destinar el 0,7% de la Renta Nacional Bruta a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), del que un 20% debe estar destinado a la educación y un 10% para ayuda humanitaria, destinándose un 10% de esta última a la educación en emergencias. 

 

Además, señala que en sus políticas y programas de cooperación en materia educativa, el Gobierno español y las Comunidades Autónomas deben potenciar acciones y programas destinados a enfrentar los diferentes retos relacionados con el profesorado, garantizando así un número adecuado de profesores/as y personal educativo, adecuadamente formados, contratados y remunerados. 

Por último, destaca que España se encuentra actualmente en un escenario político propicio para mejorar su papel y sus contribuciones a la educación en el mundo y recuperar su peso internacional en la materia. En pleno proceso de reforma del sistema de cooperación internacional y con hitos muy relevantes en el segundo semestre de 2022, España debe establecer compromisos valientes y decididos que le permitan alinearse con los donantes más comprometidos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea (UE) en materia de educación. 

 
Fuente: cme-espana.org
Foto: Fundación Atabal