En África solo el 7,3% de los partos son por cesárea

arton27274La tasa de cesáreas del continente africano se sitúa en la más baja del mundo. En tan solo un 7,3% de los partos se practica esta técnica. Esta cifra contrasta radicalmente con el 25% que presenta Europa y el 40,5% de Latinoamérica y el Caribe. ¿Cuál es la explicación de que África presente esas cifras tan bajas?

Según los expertos la principal razón es la falta de expertos formados y habilitados para realizarlas. La escasez de obstetras, matronas, personal de laboratorio, etc., es evidente y se traduce en una menor calidad de la sanidad y una menor seguridad de las mujeres embarazadas.

En los últimos meses ha habido un caso que ha inundado los medios y redes sociales de Nigeria. La sociedad nigeriana se ha consternado al escuchar el testimonio de Valentine, marido de Chisom Anekwe, fallecida, con tan solo 27 años, el pasado mes de abril debido a que no se le pudo hacer una cesárea cuando fue necesaria. En el parto murieron tanto Chis, la madre, como el bebé.

Amigos de la familia comenzaron una campaña en las redes sociales con los hashtag #justice4chisom (justicia para Chisom) y #savethenextvictim (salva a la siguiente víctima). Su propósito es conseguir dar a conocer la situación de las mujeres nigerianas y la calidad del sistema de salud de este país, concienciando a la sociedad de la necesidad de un mayor número de profesionales sanitarios.

Foto: Fundación Sur – Fuente: diariodicen.es

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Guinea lucha contra una epidemia de sarampión

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Guinea se encuentra inmersa en una epidemia de sarampión que, en lo que va de año, ya se ha saldado con 14 fallecidos y más de 3.400 enfermos, fruto en gran medida de la drástica reducción de las vacunaciones de rutina durante la epidemia de ébola que afectó al país entre los años 2014 y 2016.

Conakry y Nzérékoré son el epicentro de un brote contra el que Médicos Sin Fronteras (MSF) intenta combatir en la capital con una campaña de vacunación a gran escala. El objetivo es inmunizar a todos los niños de entre seis meses y diez años, así como apoyar a una treintena de centros de salud donde se atienden a los casos leves y gestionar un complejo al que se derivan los pacientes graves.

MSF ha movilizado a 126 equipos de 13 miembros cada uno que han sido desplegados en un total de 164 puntos.

La epidemia deja de nuevo en evidencia las carencias de un sistema que se vio al límite como consecuencia del ébola. La virulencia de esta epidemia obligó a destinar la mayoría de los recursos a combatir esta enfermedad y el miedo al contagio hacía que muchas personas optasen por mantenerse alejadas de las instalaciones médicas.

Hace un año, las autoridades guineanas organizaron una campaña nacional de vacunación para proteger a los niños que no habían sido inmunizados en este periodo, pero a pesar de los esfuerzos el 8 de febrero se terminó declarando la epidemia de sarampión.

El representante de MSF en el país africano, Ibrahim Diallo, ha lamentado en un comunicado que el hecho de que esta epidemia se presente sólo un año después de la campaña masiva “es una señal preocupante de la debilidad del sistema sanitario del país”. En este sentido, ha apuntado que “el sistema de salud todavía presenta graves problemas que socavan su capacidad para prevenir y responder a los brotes de manera efectiva y oportuna”.

RECUPERAR LOS SISTEMAS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros expertos recordaron tras la epidemia de ébola que dejó 11.000 muertos en Guinea, Sierra Leona y Liberia la importancia de reconstruir los sistemas sanitarios y dotarles de las capacidades necesarias para hacer frente a situaciones de crisis similares.

Sin embargo, sólo el 18 por ciento de los fondos aportados a los tres países durante la epidemia se destinaron a este fin, según datos del enviado especial de la ONU para el ébola. El dinero se ha destinado principalmente a mejorar la vigilancia epidemiológica para asegurar una detección y una respuesta oportunas,ha explicado MSF

“Si el ébola fue una llamada de atención, parece que desde entonces el mundo se ha vuelto a dormir”, ha criticado el doctor Mit Philips, asesor de políticas de salud de esta ONG. “El impacto de las promesas sobre financiación, apoyo y capacitación que se hicieron durante y después de la epidemia de ébola aún no es palpable para la población de Guinea; y así lo demuestra este brote de sarampión”, ha apostillado.

Fuente: expansion.com – Foto portada: Markel Redondo (MSF)

África, un gigante que despierta

África, el tercer continente más grande del mundo, está conformado por 54 países, en el que viven un total de 1.000 millones de habitantes. Desde la descolonización de África ha habido un gran avance en materia de derechos fundamentales –educación, sanidad, necesidades básicas e infraestructura-; pero todavía, no se ha podido acabar con uno de los principales problemas endémicos del continente, la pobreza. Además, los efectos del cambio climático han aumentado la vulnerabilidad de la población. Se prevé que para el año 2050, los rendimientos de la producción de arroz, de trigo y de maíz disminuyan en el 14%, el 22% y el 5%, respectivamente, agravando las condiciones pobreza. (1)

Aunque estos datos no sean muy conciliadores, la economía de África ha presenciado importantes cambios positivos, sobre todo en el desarrollo humano de los africanos. Según el Banco Africano de Desarrollo, cerca de 150 millones de jóvenes africanos se han incorporado a las filas de la clase media desde 1990, y antes de 2017 se habrán sumado otros 40 millones. La clase media africana supone actualmente el 34% de la población total. (2) Además, el número de personas del África Subsahariana que viven en pobreza extrema –viviendo con menos de 1.25 dólares- ha descendido positivamente de un 33% en 1992 a un 23% en 2016.

Por otro lado, el desarrollo de Internet en África ha progresado significativamente desde mediados de los 90, gracias a los cambios en las políticas y las regulaciones. El número de usuarios conectados en el continente creció siete veces sobre el promedio mundial entre el 2000 y el 2012, según el Internet World Statistics; teniendo el 21% de la población acceso a Internet. Esto ha permitido crear un mayor espacio para la innovación, la investigación y la educación. (3)

El acceso a Internet, no ha sido el único cambio significativo. África está viviendo un rápido proceso de urbanización en la mayoría de sus países. Si en el año 1960 eran unos 50 millones de personas las que habitaban en ciudades, en 2016 más de 500 millones de africanos viven en centros urbanos. (4) De este modo, los gobiernos africanos están desarrollando programas de urbanización para mejorar los servicios e infraestructuras de las capitales y ciudades. Son varios los países que tienen como objetivo en sus agendas construir grandes obras de infraestructura como la República del Congo, Costa de Marfil, Djibouti, Senegal, Etiopía, entre otros.

A parte de estos cambios, la gobernanza del continente ha mejorado exponencialmente. La Fundación Mo Ibrahim, fundada por el empresario sudanés Ibrahim, se encarga de analizar la gobernanza de los países africanos. El informe  “Overall Governance” que proporciona la fundación todos los años informa de que:

Los países que atienden a la buena gobernanza son Bostwana, Cabo Verde, las islas Mauricio y Seychelles, representando el 0’4% de la población africana. En el 2015, la mayoría de los ciudadanos africanos -83% de la población- estaban incluidos en la categoría de “media” y “media-alta” gobernanza siendo un progreso positivo para el continente. Solo 10 países están incluidos en el rango de “media –baja” gobernanza – Congo, Costa de Marfil, Guinea Bissau, Togo y Zimbawe- cubriendo el 15% de la población africana.

Países como Argelia, Libia, Madagascar, Mali, Mozambique y Sudáfrica han sufrido un desgaste en la gobernanza de sus países.

La Unión Africana pretende que el continente renazca de aquí al 2063 con el Plan para África. Un programa que enmarca siete aspiraciones:

  • Desarrollo sostenible.
  • Buena gobernanza, democracia, respeto por los derechos humanos, justicia.
  • Ausencia de conflictos y presencia de la seguridad.
  • Conservación de la cultura, valores y etnicidad.
  • Desarrollo pensado por los africanos para los africanos.
  • África con una fuerte unidad, resiliente e influenciadora en el juego de la globalización.

Se puede apreciar que el Plan para África 2063 supone un gran reto para el continente; pero ese proceso de cambio positivo ya ha comenzado. África es denominado “el gigante que despierta” (5) un continente que guarda el 40% de las materias primas mundiales y el 60% de la tierra cultivable, lo que hará que su PIB aumente significativamente de cara al futuro. La población africana está sintiendo este cambio, pues cada vez más habitantes tienen acceso a servicios como la educación, sanidad, transporte. Asimismo, el acceso a internet repercute positivamente en la sociedad civil, formándose para promover el cambio esperado en su continente. Así, África sigue siendo un continente que atesora numerosas oportunidades de negocio y esto se está comprobando a través del gran aumento de empresas extranjeras que apuestan por trabajar dentro del continente, siendo INCLAM una de ellas.

La puesta en marcha de numerosos proyectos en temas de mitigación y adaptación al cambio climático, seguridad hídrica, concede a INCLAM una gran oportunidad para expandir nuestro trabajo en África. Gracias a nuestro conocimiento, tecnología y experiencia en estos temas, somos una empresa consolidada que aún tiene mucho que aportar al continente africano.

Fuente: iagua.es

El Cuerno de África se prepara para otra temporada de carestía bajo una persistente sequía

Los países del Cuerno de África podrían ver cómo en los próximos meses aumenta el hambre y se deterioran aún más los medios de subsistencia locales, ya que las familias campesinas sufren los efectos de las múltiples sequías que han afectado a la región este año. Además, se espera que el número creciente de refugiados en África oriental ejerza aún más presión sobre la ya debilitada seguridad alimentaria y nutricional.

En la actualidad, cerca de 12 millones de personas en Etiopía, Kenia y Somalia necesitan ayuda alimentaria, ya que las familias de la región tienen un acceso limitado a alimentos e ingresos, unido a un aumento del endeudamiento, bajas existencias de cereales y semillas y una reducida producción de leche y carne. Las condiciones comerciales son especialmente negativas para los ganaderos, ya que los precios de los alimentos suben, mientras que los precios de mercado para el ganado permanecen bajos.

Los agricultores de la región necesitan apoyo urgente para recuperarse de las perdidas consecutivas de cosechas y mantener su ganado reproductor sano y productivo, cuando hacía años que los pastos no estaban tan secos como ahora. Los datos de producción en los tres países son desalentadores.

Intervención rápida

Nos enfrentamos a un fenómeno cíclico en el Cuerno de África“, señaló Dominique Burgeon, Director de la División de Emergencias y Rehabilitación de la FAO. “Pero también sabemos por experiencia -añadió- que el apoyo oportuno a las familias campesinas puede aumentar significativamente su capacidad de soportar el impacto de estas sequías y amortiguar las consecuencias sobre sus medios de subsistencia”.

Por este motivo, la FAO ha comenzado ya a desembolsar fondos de emergencia para intervenciones rápidas en Kenya y Somalia, antes del lanzamiento esta semana de su llamamiento de 2017 a la comunidad internacional.

Los fondos se destinarán a piensos y vacunas de emergencia para los animales reproductores y débiles, reparaciones de puntos de agua y semillas y aperos para plantar en la temporada de primavera. La FAO trabaja también con funcionarios locales para fortalecer la preparación ante emergencias de los países en toda la región.

“Especialmente en aquellas áreas en las que sabemos que las amenazas naturales son recurrentes, trabajar junto al Gobierno para desarrollar más su capacidad para hacer frente a los impactos futuros es una intervención inteligente que puede reducir significativamente la necesidad de ayuda humanitaria y alimentaria más adelante”, explicó Burgeon.

Es muy probable que Kenya experimente otra sequía a principios de 2017, y con ella un aumento de la inseguridad alimentaria. Las estimaciones actuales indican que alrededor de 1,3 millones de personas padecen inseguridad alimentaria.

Según las últimas previsiones, el impacto de la actual sequía en la zona meridional del país se reducirá a mediados de 2017, pero la situación en los condados del norte -en particular Turkana, Marsabit, Wajir y Mandera- empeorará de forma constante.

Las familias de estas zonas dependen en gran medida del ganado. Ahora, con sus medios de subsistencia ya bajo presión -la últimas lluvias abundantes cayeron en diciembre de 2015- obtendrán poco alivio de las lluvias cortas de octubre a diciembre, que suponen habitualmente un período de recuperación, pero que una vez más fueron insuficientes esta temporada.

En los condados afectados, las condiciones comerciales se han vuelto cada vez más desfavorables para los ganaderos, ya que los precios de los alimentos básicos están aumentando, mientras que una marea de ovejas, cabras y vacas debilitadas ha inundado los mercados locales y hundido los precios del ganado.

Para asegurar que los mercados ganaderos permanezcan funcionales a lo largo de la temporada seca en 2017, la FAO está capacitando a funcionarios locales para mejorar la gestión de estos mercados, además de proporcionar piensos, agua y apoyo veterinario.

Después de dos malas temporadas de lluvias este año, Somalia sufre en un estado de emergencia por la sequía en todo el país, que va de moderado a extremo. Como resultado, la cosecha de cereales Gu -de abril a junio- fue de un 50 por ciento por debajo de la media, y las perspectivas para la temporada Deyr de octubre a diciembre son muy sombrías.

Para empeorar las cosas, se prevé que la temporada más seca del país el Jilaal que comienza en enero – sea aún más rigurosa de lo habitual, lo que significa que es poco probable que los campesinos somalíes puedan contar con un respiro a corto plazo.

Todo indica que los agricultores se están ya enfrentando a una segunda temporada consecutiva de malas cosechas. Mientras tanto, los pastores se esfuerzan por alimentar tanto a sus familias como a sus rebaños, ya que los pastos y el agua para sus animales se están volviendo cada vez más escasos: en el sur del país, la disponibilidad de pastos es la más baja de los últimos cinco años.

Cerca de cinco millones de somalíes padecen inseguridad alimentaria en diciembre de 2016. Aquí se incluye a 1,1 millones de personas en situaciones de crisis y emergencia (Fases 3 y 4 en la escala de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases -CIF- de cinco niveles utilizada por los organismos humanitarios). Se trata de un aumento del 20 por ciento en sólo seis meses.

El último análisis prevé que el número de personas en situaciones de crisis y emergencia pueda aumentar aún en más de un cuarto de millón de personas entre febrero y mayo de 2017. Unas condiciones similares en 2011 resultaron en una hambruna y en la pérdida de vidas humanas, por tanto es necesario actuar con urgencia para evitar que se repita esta situación.

La FAO pide a sus asociados de recursos que incrementen urgentemente su ayuda a las zonas rurales, en forma de dinero en efectivo, apoyo de emergencia para el ganado e insumos agrícolas para plantar en la temporada Gu de abril.

Si los agricultores no pueden plantar durante la temporada Gu -que supone habitualmente el 60 por ciento de la producción anual de cereales del país- se quedará sin otra cosecha principal hasta 2018.

Las familias campesinas de Etiopía, por su parte, son extremadamente vulnerables, ya que no han podido recuperarse de la sequía inducida por el Niño de 2015. Unos 5,6 millones de personas siguen padeciendo inseguridad alimentaria, mientras que millones más dependen de rebaños que necesitan ser protegidos y tratados para mejorar la producción de leche y carne. En este caso también es de vital importancia un mejor acceso a alimentos y al agua.

La situación de los cultivos es relativamente estable después de que el país completase la distribución de semillas de emergencia más amplia en la historia de Etiopía. La FAO y más de 25 ONG y organismos llegaron a 1,5 millones de hogares con semillas resistentes a la sequía.

Al haber permitido a las familias campesinas poder producir sus propios alimentos, el gobierno y la comunidad humanitaria ahorraron cerca de 1 000 millones de dólares EEUU en ayuda de emergencia, lo que evidencia que invertir en los agricultores no sólo es lo correcto, sino también lo más rentable.

El trabajo de acción y alerta temprana de la FAO

Somalia y Kenya figuran entre los primeros países que se benefician del nuevo Fondo del Sistema de alerta y acción temprana (EWEA) de la FAO. El fondo asegura que los planes de emergencia se puedan activar rápidamente cuando exista una elevada probabilidad de desastre que afecte a la agricultura y la seguridad alimentaria y nutricional de la población.

El fondo formará parte de un Sistema de alerta y acción temprana más amplio que analiza los datos climáticos e imágenes de la Tierra para determinar qué áreas están en riesgo de una crisis inminente y deben beneficiarse de una intervención temprana.

Fuente: iagua.es