Sierra Leona tras el ébola

En el avión que nos llevó a Sierra Leona todo parecía igual que la última vez, en otoño de 2013. Ya en tierra llegaron los controles de temperatura; como en Benín y Ghana en 2015. Por lo demás, empezamos a darnos cuenta de lo allí sucedido hablando con nuestros socios: no hizo falta que preguntáramos porque salía a borbotones su experiencia durante la epidemia.

Aunque la incidencia ha sido desigual desde que se iniciara el brote en el país en mayo de 2014, el sentimiento común es el de haber vivido en la incertidumbre de no saber de dónde venía el peligro.

Nos contaban que, durante la guerra civil, el estruendo de las balas les alertaba de la presencia del combatiente y podían prepararse. Pero con el ébola, la enfermedad llegaba de un compañero de clase o con quien te cruzabas en el mercado o quien se sentaba a tu lado en la iglesia o en la mezquita.

Quieren regresar a la normalidad, a la de la etapa de la reconstrucción después del conflicto armado. Pero tras casi 2 años y 3.500 muertes sólo en Sierra Leona y, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya declarado en marzo de este año que la epidemia ya no representa un riesgo para la salud pública internacional, sus efectos en la economía y en la sociedad permanecerán por algún tiempo.

El Gobierno, en su Plan de recuperación, y los economistas del African Economic Outlook desgranan el impacto socioeconómico del ébola: un descenso del PIB del impresionante 20% en 2013 (gracias al impulso de la minería, la agricultura y la construcción), al -2,5% de 2015 y un aumento del coste de la vida.

A nosotros durante el viaje nos han descrito las cicatrices de la epidemia. Son las cientos de adolescentes que se quedaron embarazadas en el año que permanecieron cerradas las aulas y de nuevo se incorporan ahora a la escuela.

Son los jóvenes que trabajaron en los equipos de rastreo de casos, de enterramientos, de atención durante las cuarentenas y que ahora no sólo están sin trabajo sino que además encuentran el rechazo de su comunidad.

Es el miedo que representa acudir a un centro de salud. Es el dolor de no haber despedido, como se merecía, al familiar muerto por la enfermedad. Pero la mayor cicatriz es el estigma; el que padecen los supervivientes y sus familias.

Grandes son los retos que afrontan pero enorme es su espíritu de lucha y superación.

Fuente: blogs.diariodenavarra.es

«Ébola más allá del ébola», de Alfons Rodríguez

Apenas han pasado dos años desde que Misiones Salesianas alertara de los cientos de vidas que se empezaba a cobrar el ébola en zonas como Sierra Leona, Liberia, Nigeria y Guinea Conakry. Dos años tan solo desde que advirtiera de que más de doscientos niños se quedaban huérfanos por culpa de una enfermedad que se propagó tan rápido como la pólvora. Una epidemia que asustó a la población mundial y que pese a controlarse rápidamente, ya se anunció en su momento que sus consecuencias tardarían mucho tiempo en desaparecer.

De aquellos barros, miles de muertos en el África Occidental, se sufren todavía no pocas secuelas que han dejado imágenes tan duras como la propia enfermedad.

Una selección de esa crudeza se puede visitar desde ayer en el Palacio Episcopal gracias a la exposición ‘Ébola más allá del ébola’, una muestra de imágenes del fotoperiodista Alfons Rodríguez que pretende mostrar la realidad actual y las consecuencias sociales de tan devastadora epidemia. Con 30 imágenes llenas de color, el autor nos transporta a la atmósfera que se respira en el país. Fotografías llenas de fuerza que tratan de contar la historia de las personas que han sufrido la enfermedad y las consecuencias que han quedado entre la población.

Misiones Salesianas patrocina una exposición que nos enseña, según explicaron ayer, «que no todo acaba con el último paciente. El estigma de la población continúa». Los supervivientes han quedado marcados por un estigma. Los testimonios explican cómo regresar a casa es un suplicio, cómo casi nadie quiere hacerse cargo de los niños huérfanos o cómo el personal sanitario y los enterradores son rechazados por amigos y vecinos.

Precisamente el director de Misioens Salesianas, José Antonio San Martín,fue el encargado de inaugurar en la tarde de ayer una muestra que se podrá visitar hasta el 23 deoctubre.

La exposición pretende informar y sensibilizar a la población y a la vez llenar el vacío informativo que existe sobre esta cuestión, que tras los titulares de la epidemia parecen haber olvidado la gravedad y el daño perdura en la población.

Fuente: elnortedecastilla.es

Viaje del ébola a Darfur sin tener nunca miedo

Dice que ella no tuvo revelaciones. No hubo un momento o una circunstancia especial en su vida que le hicieran darse cuenta de que quería ser voluntaria. Siempre tuvo claro que quería ayudar a los demás, pero el resto fue surgiendo sin ser muy consciente de cómo. Ahora sí lo es. Sobre todo, del sufrimiento ajeno. Ese del que ha sido testigo en los últimos cinco años. El que le permite estar convencida de que está donde quiere estar, donde tiene que estar: de coordinadora médica en la Unidad de Emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Hace dieciocho años que Cruz García no vive en Moraña. Es solo «el sitio en el que recibo las cartas». Y en el que nació. A veces pasa algunas semanas entre una misión y otra de MSF, pero desde que comenzó el año y pasó a ingresar en exclusiva para la Unidad de Emergencias la actividad ha sido constante. Ahora está a la espera de regresar a Yemen, el país que la vio nacer como personal sanitario de la entidad benéfica. Los últimos bombardeos en zonas próximas al hospital al que están destinados los trabajadores de la asociación internacional han obligado a evacuarlas. Y ella pasa los días atenta a cada avance o retroceso en el conflicto yemení, pendiente de poder coger sus cosas e irse allí. Lo hacen todos los responsables de la oenegé aunque estén de vacaciones, en dique seco o de parón temporal. No pueden evitarlo. Saben cuándo hay un pico de malaria en Etiopía o un brote de fiebre amarilla en Angola.

Y, aún así, no tiene miedo. Nunca lo ha tenido, dice. Ni en el proyecto Ébola que llevó a cabo en Sierra Leona, ni cuando atendió a las víctimas del tifón que asoló Filipinas, ni a los refugiados en Siria. Tampoco lo hizo ninguna de las tres veces que estuvo en Etiopía, aunque dos de ellas estuviera en la frontera con Somalia, donde se asientan los habitantes que huyen de la sangrienta guerra que amedrenta al país africano. Ni ninguna de las dos que viajó a Sudán del Sur, ni en Guinea, Colombia o Darfur. «Eres muy prudente, te formas antes de ir. Por ejemplo, cuando vas a Sierra Leona pasas un tiempo con un sénior de ébola, que te obliga a seguir unas normas muy estrictas. Cuando te pones el equipo delante del espejo tienes a dos personas mirándote fijamente, y si te dicen ‘‘eso está mal pegado’’, tienes que repetir todo el proceso de cero», explica.

Sus últimos destinos los ha cubierto como referente médica del proyecto; es decir, coordinadora del equipo médico. En este tipo de misiones la acompañan, como mínimo, un mánager financiero y de recursos humanos y otro de logística, así como un cuarto que se encarga de supervisarlos a todos ellos. Aunque sea ese un verbo sin cabida en Médicos Sin Fronteras. Allí la comunicación es horizontal, porque es la única forma de saber en cada momento cuándo alguno de los miembros necesita una pausa o un momento de descompresión.

Hasta diez meses

En estas misiones, que pueden durar hasta diez meses -como la más larga en la que ella participó, una regular en Colombia- se viven con una tensión permanente, aunque haya días en los que no ocurra nada especial. Precisamente para los otros, para los picos es necesaria una válvula de escape. Cada uno tiene la suya, y la de Cruz es la lectura y un momento de soledad. Si no puede tomárselo, lo racionaliza y pospone hasta que sea el momento. Aún así, uno de los errores más comunes es el «efecto película», ese que logra que los primerizos piensen que llegan a un lugar en conflicto y, tras quince días de trabajo intenso, va a quedar resuelto.

Por eso, cuando algún compañero se deja vencer por el desánimo, ella le pide que piense en el mejor momento vivido a lo largo del día, ese pequeño milagro, el de la madre sospechosa de tener ébola que los visita, ya con su bebé sano.

Fuente: lavozdegalicia.es

Rusia prevé concluir pruebas de la vacuna contra el ébola en 2017

Las autoridades sanitarias rusas planean terminar las pruebas clínicas de la vacuna contra el virus del Ébola en el primer trimestre de 2017, informó la jefa de la Oficina de Protección al Consumidor (Rospotrebnadzor), Anna Popova. 

“Si todo avanza conforme a lo previsto, en 2017 finalizaremos la segunda fase de las pruebas y en el primer trimestre tendremos la vacuna”, dijo Popova en una entrevista a la agencia rusa Sputnik (antes RIA Novosti).

La vacuna rusa contra el ébola superó con éxito la primera fase de pruebas en humanos.

De acuerdo con el Servicio ruso de Protección de los Derechos del Consumidor, la vacuna demostró su eficacia al 100 por ciento después de una doble inoculación.

Popova destacó que el ensayo de la vacuna en humanos, de un total de 60 voluntarios, mostró la alta eficacia del fármaco.

“Esperamos que sea de gran ayuda y contribuya a minimizar las pérdidas de vidas humanas que se registraron durante el brote de la enfermedad”, subrayó.

La enfermedad por el virus del Ebola, antes llamada fiebre hemorrágica del Ebola, es un enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano.

El virus es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona.

Los brotes de enfermedad por el virus del Ebola tienen una tasa de letalidad que es de aproximadamente 50 por ciento.

El último brote de fiebre hemorrágica de ébola surgió en África Occidental en febrero de 2014, afectando especialmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona.

La ONU estima que el virus se cobró más de 11 mil vidas en aquel brote de un total de unos 28 mil casos detectados.

El 8 de agosto, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de África Occidental como emergencia de salud pública de importancia internacional.

Fuente: elsoldemexico.com.mx