Comprometidos con la Paz y la Justicia

La guerra civil de Sierra Leona pasó a la posteridad como un episodio repleto de codicia, sangre y violencia. Diez años de conflicto que tan solo pudieron ser superados con la intervención directa de tropas extranjeras amparadas por las Naciones Unidas. La dimensión internacional de la guerra se completa, a nivel regional, con el apoyo de la Liberia de Charles Taylor a las tropas rebeldes del Frente Revolucionario Unido, que iniciaron el conflicto. La historia de esta guerra es la historia de los niños soldados y los diamantes de sangre. En la actualidad, Sierra Leona se enfrenta a una doble tarea: superar los fantasmas de su pasado y enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Más allá de pedir a los niños y niñas pintar una paloma blanca en sus escuelas, podemos y debemos reflexionar sobre los valores que podemos trabajar desde la infancia:

Honestidad: Cada ser humano debe aprender de sus propios errores, y para ello nunca debemos mentir a los niños ni cubrirles de falsos elogios. Simplemente podemos adecuar el lenguaje a cada situación y trabajar alentándolos a alcanzar sus propios logros.

No violencia: Hoy más que nunca se hace necesaria, sobre todo si observamos los índices de acoso y bullying que ocurren cada vez en edades más tempranas.

Humildad: Gandhi creía que vivir una vida sencilla ayuda a encontrar la pureza espiritual, y practicaba la meditación y el silencio. En Montessori se trabaja con materiales lo más natural posible (nada de plástico), se fomenta especialmente la preparación del ambiente, el minimalismo y el sentido del orden, y las prestaciones suponen casi un ejercicio de Mindfulness y conexión maestro-niño.

Gratitud: el ritmo de vida que llevamos en nuestra sociedad nos hace que muchas veces nos olvidemos de todo lo bueno que tenemos, y de la suerte que gozamos por haber nacido en este lado del mundo. El proyecto The Miniature Earth la realidad del mundo como si la Tierra se redujera a una población de 100 personas. Así, veríamos como 43 viven sin sanidad básica, 18 sin una fuente de agua potable, 13 tienen hambre o desnutridos, 14 no saben leer… Tal y como nos recuerdan sus impactantes vídeos como este, si tienes comida en tu refrigerador y tus ropas en un armario, si tienes una cama para dormir y si tienes un techo sobre tu cabeza, eres más rico que el 75% de la población mundial.

«Aprecia lo que tienes y haz lo mejor que puedas para hacer un mundo mejor»

Fuente: La Razón / Foto: Gervasio Sánchez (Sierra Leona)

Gervasio Sánchez ha pasado dos semanas a bordo del barco de Proactiva Open Arms

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El fotoperiodista Gervasio Sánchez, testigo de varias guerras alrededor del mundo, ha visto hace solo unos días, en mitad de la espesura del Mar Mediterráneo, las consecuencias de otras guerras que se siguen librando día a día. “He visto miles y miles de personas desesperadas a las que les han arrancado todo lo que tenían. Algunos suben al barco con ropas mojadas que se tienen que quitar y cambiarlas por otras prestadas. Hasta los bebés de países en guerra vienen al mundo con más pertenencias. He visto la frustración en los voluntarios cuando no se ha podido encontrar el bote de goma en medio del mar que indicaba el radar del barco. Saben que la alternativa al rescate es la muerte. He visto guardacostas libios (financiados por la Unión Europea) recoger los motores de las pateras para revenderlos en Libia. He visto la indecencia personificada en forma de organismo europeo que mira a otra parte sin ser consciente de que su pasividad podría ser un crimen de lesa humanidad”. Todas esas cosas ha visto Gervasio Sánchez durante dos semanas a bordo del barco de la ONG Proactiva Open Arms. En este tiempo, en el que fueron rescatadas miles de personas, solo ha visto, sin embargo, dos guardacostas italianas y un helicóptero.

¿Cómo explicaría al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, todo esto que ha visto tras las declaraciones que ha realizado contra las ONG?

Le explicaría que sin el trabajo de media docena de ONG, incluida Proactiva Open Arms, el Mediterráneo sería aún más rojo con la sangre de un mayor número de muertos. Sus declaraciones son lamentables y demuestran una falta de empatía con personas que huyen de tragedias bélicas o económicas y arriesgan sus vidas por las rutas más peligrosas controladas por traficantes de seres humanos. Y ya que la Unión Europea es incapaz de cumplir con sus obligaciones como institución, por mucho premio Princesa de Asturias de la Concordia que reciba, que al menos no insulte a los trabajadores humanitarios que intentan evitar más muertes.

Subimos de nivel: de criminalizar a los inmigrantes a criminalizar a las ONG…

Podemos criminalizar a la Unión Europea por su pasividad, su cinismo y su hipocresía y por el incumplimiento de sus promesas en lo que se refiere a la aceptación de refugiados. La Unión Europea es incapaz de organizar una operación seria de salvamento marítimo en el Mediterráneo, convertido en un ataúd de agua. Podría ser criminalizada por no prestar ayuda a los náufragos. Incluso podría ser criminalizada por violar varios tratados internacionales. Y con ella, todos sus ministros del Interior, incluido el señor Zoido.

¿Si el ministro se subiera a ese barco, como le ha pedido el fundador de Proactiva Open Arms, Óscar Camps, cree que cambiaría de opinión?

Si el ministro viera con sus propios ojos lo que está pasando y escuchara en silencio las historias de los refugiados se volvería más sensible al dolor ajeno en pocos minutos. Y actuaría con la mínima dignidad que se le debe exigir a un ministro del Interior. El grave problema es que nuestro país ha tenido en Interior a los peores ministros, salvo alguna excepción que se escurre en la memoria, desde la transición. Algunos dirigían la guerra sucia y alentaban el terrorismo de Estado. Alfredo Pérez Rubalcaba inició las expulsiones en caliente y violó las leyes al permitir que menores fueran expulsados de España. Los dos últimos y lamentables ministros del Interior del PP [Jorge Fernández Díaz y Zoido] han continuado ese camino sin piedad y vulnerando la dignidad de las personas.

Dice usted en una de sus crónicas en Heraldo y en la Cadena SER: “Sin la asistencia de estas seis ONG seguramente este millar de personas se hubiera ahogado sin testigos”. ¿Cree que tras las palabras del ministro y las actuaciones –o no actuaciones– de los gobernantes europeos existe un intento de invisibilizar esta realidad?

La Unión Europea ha sido incapaz desde finales del 2014, cuando ACNUR advirtió que nos enfrentábamos a la crisis de refugiados más dramática desde la Segunda Guerra Mundial, de preparar un plan serio de emergencia que evitase el sufrimiento gratuito a los centenares de miles de refugiados que huían de las guerras en Siria, Afganistán, Iraq, República Centroafricana, de regímenes brutales como los de Eritrea y Sudán, y de situaciones de violencia yihadista en Nigeria, Níger, Libia, etc. Tendría que haber habilitado una ruta terrestre segura para los refugiados que querían llegar a Europa desde Turquía. Hubiese sido fácil: por Bulgaria y los Balcanes hasta Austria. De esta manera hubieran entrado el mismo número de refugiados con sus ahorros en sus bolsillos en vez de quedarse en los bolsillos de los traficantes en Turquía con la aquiescencia del Estado turco. Con miles de euros en el bolsillo –se llegaron a pagar 2.000 euros por cruzar desde Turquía a Lesbos por persona– estas familias de clase media, muchas de las cuales huían de guerras brutales, podrían haber empezado una nueva vida con una mayor seguridad económica.

¿Por qué el Gobierno no acoge a las personas que buscan refugio?

El Gobierno no acoge a las personas refugiadas a las que se comprometió en septiembre de 2015 porque se ha acostumbrado a engañar al ciudadano y el precio que paga es mínimo. Si hubiera una Unión Europea decente multaría seriamente a España por no cumplir al menos el mínimo comprometido de 17.500 refugiados en dos años, algo que hizo Canadá en menos de seis meses.

¿Por qué cree que hemos llegado a estos niveles? Es decir, ¿por qué los gobernantes dicen barbaridades sin creer que son barbaridades (y continúan en sus puestos)?

Hemos llegado a esta situación porque la inmensa mayoría de los ciudadanos se mantienen en silencio ante la falta de sensibilidad de sus gobernantes  y ante el dolor ajeno. Quizás creamos que hacemos mucho con nuestras quejas y con alguna manifestación de cuando en cuando pero solo con serios cambios estructurales en los países de origen se podrá frenar la avalancha. Lo primero que hay que saber es que La Unión Europea es la principal exportadora de armas ligeras del mundo y sus multinacionales (junto con las de Estados Unidos, China, India, Rusia, etc.) se dedican a corromper gobernantes para conseguir las concesiones de materias primas y los contratos a mejor precio. La riqueza del subsuelo ha convertido a muchos países en pobres y violentos, y la mayor parte de la población no recibe esos beneficios. Tras generaciones viviendo en la miseria, muchos jóvenes (250 millones de africanos son menores de 20 años) han decidido arriesgarse a llegar a un primer mundo idealizado (ven nuestros anuncios, ven nuestro despilfarro) aunque el riesgo sea la muerte. Y los gobernantes continúan en sus puestos porque el sistema democrático actual ha perdido la vergüenza y la compostura.

¿Y por qué estamos llegando a estos niveles de inhumanidad? ¿Por qué seguimos mirando para otro lado cuando a nuestras playas siguen llegando pateras?

La inhumanidad se presenta en nuestras sociedades envueltas en celofán. Pocos se atreven a decir en público lo que piensan en privado: “No queremos refugiados en nuestras sociedades porque tenemos miedo de perder nuestro estado de bienestar o tenemos miedo de perder nuestros trabajos”. Es entendible que dé miedo una avalancha humana de proporciones bíblicas, pero la obligación de los Estados es solucionar los problemas para evitar que las fisuras que se producen por la inanición sigan siendo instrumentalizadas por una minoría racista y xenófoba.

Gervasio, ¿por qué sigue habiendo guerras?

Las guerras son un gran negocio. Por eso nunca ha habido un periodo de la historia sin ellas. Cada vez que empieza una guerra ya hay mercaderes de la muerte haciendo contratos a miles de kilómetros. Gobiernos como el de España, una de las grandes potencias del mundo que sextuplicó la venta de armas con el “pacifista” José Luis Rodríguez Zapatero y cuyo negocio (el único que no ha sufrido la crisis) sigue espoleando el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; empresas armamentísticas; bancos como el Santander y el BBVA, principales financiadores de armas, establecen estrategias basadas en beneficiarse del caos para mejorar sus cuentas de resultados. Una vergüenza sin paliativos. Las personas que sufren las guerras desconocen las causas de su sufrimiento. No saben por qué mueren, son heridas o sufren amputaciones, tienen que desplazarse o refugiarse. En más de 30 años de interrogar a víctimas de los desastres bélicos no he conseguido que un afectado me cuente con una cierta lógica por qué su país está en guerra. Además, el Hombre es incapaz de vivir sin la guerra. Cuando todo se desmorona aparece lo peor del ser humano. He conocido a muy pocas personas que prefieran morir antes que matar. La inmensa mayoría prefieren matar antes que morir.

Olivia Carballar / lamarea.com

Gervasio Sánchez reconocido con el Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación

gervasio-sc381nchezJunto con Gervasio Sánchez, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño  recibirán el premio en la modalidad de personalidades e instituciones de gran visibilidad y que se han destacado por facilitar la transformación de conflictos y por sentar las bases de futuros procesos de reconciliación. La decisión ha sido adoptada por el jurado compuesto por representantes políticos del Ayuntamiento de Gernika-Lumo, el primer edil de la ciudad alemana de Pforzheim, la Fundación Gernika Gogoratuz, la Casa de Cultura y el Museo de la Paz y los premios se entregarán el 26 de abril, en el marco de los actos conmemorativos del bombardeo de la localidad.

Según destaca el acta del jurado, Gervasio Sanchez “a través de su mirada nos ha enseñado a ver la crudeza de la guerra y sus consecuencias entre los más vulnerables y desprotegidos. Los niños soldados en África, los mutilados por las minas, las mujeres de Afganistán, los batallones de la muerte de Sudamérica, la guerra de Bosnia, los campos de refugiados, etc. Con este trabajo fotográfico crítico proclama su denuncia y su apuesta por la paz. Nos ayuda a ver y a reflexionar sobre la crueldad, el drama y la injusticia de los enfrentamientos armados, así como aspectos de la solidaridad humana, y nos cuestiona para que tomemos posición. Sus frecuentes exposiciones y sus conferencias, sobre todo en institutos entre la gente joven, aportan una inestimable labor de divulgación en el trabajo por la paz entre las nuevas generaciones“.

Gervasio Sánchez es periodista independiente especializado en conflictos armados, publica sus reportajes y fotografías en Heraldo de Aragón y La Vanguardia, y colabora con la cadena SER y la BBC. Es autor de varios libros fotográficos, entre ellos “Kosovo”, “Niños de la guerra”, “Sierra Leona. Guerra paz”, “Desaparecidos/Víctimas del olvido”, “Vidas minadas” y “Sarajevo 1992-2008″. Su trayectoria procesional ha sido reconocida con prestigiosos premios como Cirilo Rodríguez, Club Internacional de Prensa, Derechos Humanos de Periodismo, Liber Press, la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal, el Ortega y Gasset, Nacional de Fotografía o el premio Julio Anguita. Es enviado especial por la paz de la UNESCO desde 1998.

A través de su mirada -dice el acta del jurado- nos ha enseñado a ver la crudeza de la guerra y sus consecuencias entre los más vulnerables y desprotegidos. Los niños soldados en África, los mutilados por las minas, las mujeres de Afganistán, los batallones de la muerte de Sudamérica, la guerra de Bosnia, los campos de refugiados, etc. Con este trbajo fotográfico crítico proclama su denuncia y su apuesta por la paz. Nos ayuda a ver y a reflexionar sobre la crueldad, el drama y la injusticia de los enfrentamientos armados, así como aspectos de la solidaridad humana, y nos cuestiona para que tomemos posición. Sus frecuentes exposiciones y sus conferencias, sobre todo en institutos entre la gente joven, aportan una inestimable labor de divulgación en el trabajo por la paz entre las nuevas generaciones. Es poseedor de numerosos premios relacionados con el Periodismo y los Derechos Humanos y ha publicado más de una docena de libros que se han convertido en exposiciones itinerantes que sirven de llamadas desesperadas hacia la paz“.

Fuente: aparagon.org

Gervasio Sánchez hace un recorrido por su obra

gervasio-sc381nchezEl fotógrafo y periodista Gervasio Sánchez va a ofrecer una clase magistral en Alcobendas este jueves, en una cita enmarcada en el máster de la Escuela Internacional Alcobendas PHotoEspaña (PIC.A), donde Sánchez hará un recorrido por su trayectoria profesional, que arrancó en 1984.

El encuentro, que se mantendrá a partir de las 18.00 horas en el Centro de Arte Alcobendas, se centrará en los numerosos conflictos armados que cubrió en América Latina hasta el año 1992, según ha destacado PhotoEspaña en una nota de prensa.

Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959) se licenció en 1984 en la rama de Periodismo de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de Barcelona y desde entonces ha trabajado como periodista independiente para diferentes diarios y revistas, especializándose en conflictos armados.

En concreto, el periodista desarrolló su labor como enviado especial tanto en la guerra del Golfo como en los distintos conflictos armados en la antigua Yugoslavia, África, Asia y América Latina.

También ha publicado varios libros fotográficos como «El cerco de Sarajevo: Vidas minadas» (1995), un proyecto organizado por las organizaciones humanitarias no gubernamentales Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras e Intermón; «Kosovo, crónica de la deportación (1999)».

Por otro lado, ha publicado «Niños de la guerra», en el que resumió su trabajo en la última década del siglo XX en más de una quincena de conflictos armados; «La caravana de la muerte: Las víctimas de Pinochet», «Salvar a los niños soldados», y «Sierra Leona: Guerra y paz», entre otros.

A lo largo de su carrera ha recibido numerosos galardones y nombramientos, como el Premio al Mejor Periodista del Año por su cobertura de la guerra de Bosnia otorgado por la Asociación de la Prensa de Aragón en 1993.

También ganó en 1996 el Premio Cirilo Rodríguez, el más prestigioso del país para periodistas que ejercen su labor en el extranjero como enviados especiales o corresponsales permanentes; y en 1997 el Premio de Derechos Humanos de Periodismo, por su libro «Vidas minadas» y su trayectoria profesional.

La Unesco le nombró, durante la celebración del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1998, «Enviado especial de la Unesco por la Paz».

En abril de 2004, el gobierno de Aragón le entregó la Medalla al Mérito Profesional y en 2015 recibió el Premio Bartolomé Ros PHotoEspaña a la mejor trayectoria profesional española.

Fuente: diariovasco.com