La mejor receta es no desperdiciar alimentos

DMVUcNlXUAAzeui.jpg largeUna de las primeras lecciones que aprendimos de niños fue a no tirar la comida. Venimos de una historia en familia desde un lugar humilde. Las memorias de nuestra infancia saben de inmigración, pobreza y discriminación. El bar de nuestros padres ha sido una lección de generosidad, hospitalidad y solidaridad. Los guisos y platos que no se servían en el menú del día, salían por la puerta de atrás en las manos generosas de nuestra madre, muy discretamente, para los vecinos del barrio que no podían pagarse el menú. Hoy seguimos manteniendo estos valores, y expandimos nuestra mirada hacia la sostenibilidad. En la reducción del desperdicio de comida vemos una posibilidad para paliar la hambruna. Y no sólo eso, somos conscientes del impacto que supone actuar sobre el desperdicio para la conservación del planeta y en la lucha por la seguridad alimentaria.

La FAO estima que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo (1.300 toneladas) se pierde o se desperdicia. En países desarrollados como España —que desperdicia unos 7,7 millones de toneladas de comida al año—, los alimentos desechados por los hogares, las industrias distribuidoras y el sector de la restauración liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero. En los países en desarrollo, las plagas, las estructuras de almacenamiento defectuosas y las cadenas de suministro ineficientes contribuyen en gran medida a las pérdidas de alimentos.

Esta realidad es especialmente dolorosa en una época en la que casi 800 millones de personas pasan hambre y representa una pérdida de mano de obra, agua, energía, tierra y otros bienes utilizados en la producción de alimentos. Si fuéramos capaces de salvar tan solo una cuarta parte de la comida que actualmente se desperdicia en todo el mundo, sería suficiente para alimentar a todas las personas que sufren de inseguridad alimentaria, sin dejar a nadie atrás.

Como parte de nuestro compromiso como embajadores de Buena Voluntad de la ONU, nos hemos involucrado en el proyecto Food Africa del Fondo de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS), que está tratando de mejorar la vida de los habitantes de Kaduna, una región agrícola en el noroeste de Nigeria. En Kaduna, la producción de tomates y otras hortalizas es vital para alimentar a la población, así como para la generación de empleo e ingresos económicos. Lamentablemente, la falta de instalaciones adecuadas para su almacenaje y la limitada información sobre los mercados terminan traduciéndose en pérdidas del 70% de las cosechas cada año.

Junto a varias agencias especializadas de Naciones Unidas (la Organización Mundial de Alimentos, la Organización Mundial del Trabajo y el Centro Internacional de Comercio), el Gobierno regional, empresarios locales y cooperativas de agricultores, estamos trabajando para introducir buenas prácticas sostenibles en la cadena de valor del tomate, reducir las pérdidas de los cultivos e impulsar los beneficios de los pequeños propietarios agrícolas. Gracias a la contribución inicial de España al Fondo ODS, el programa construirá una instalación de procesamiento que servirá también como centro de excelencia para incrementar los beneficios de los agricultores y reducir las pérdidas de las cosechas. El centro, además, proporcionará formación relacionada con la seguridad alimentaria, el planeamiento de nuevos negocios y la diversificación de la producción.

Precisamente, este mismo mes hemos comenzado con los primeros cursos de formación con medio centenar de hombres y mujeres jóvenes agricultores. Con ellos estamos compartiendo técnicas de conservación, preparación y distribución sostenibles para sus producciones de tomate. Además de esta formación práctica y supervisión técnica, estamos explorando también nuevos canales, mercados y consumidores para dirigir parte de la producción local de tomates y darle una salida internacional.

Asimismo, coincidiendo hoy con el Día Mundial de la Alimentación, tendremos el placer de anunciar través de las redes sociales a los ganadores del primer concurso global de cocina sostenible #RecetasdeCambio que lanzamos hace un año. Durante seis meses fuimos proponiendo diferentes retos de cocina sostenible para que los participantes las resolvieran a través Facebook, Twitter, YouTube o Instagram a partir de sus propias recetas originales. El resultado ha sido magnífico: hemos recibido más de 2.000 recetas desde todos los rincones del mundo. Y hemos descubierto que hay muchísimas personas comprometidas con la sostenibilidad y la nutrición que, además, son muy creativas en la cocina.

En definitiva, defendemos que alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible relativos a la lucha contra el hambre y para la seguridad alimentaria es una responsabilidad de todos. Los gobiernos y organismos internacionales deben contribuir a reducir al mínimo las pérdidas que se producen durante el almacenamiento y el transporte y disminuir el desperdicio de alimentos de distribuidores y consumidores; aumentar las opciones de los consumidores por medio de un etiquetado apropiado; alentar el compromiso de productores, minoristas y consumidores en todos los países; y lograr avances gracias a nuevos incentivos financieros, promesas colectivas, tecnologías adaptadas a las necesidades locales y cambios en el comportamiento del consumo.

Pero también, todos nosotros, desde nuestros hogares, podemos lograr cambios muy significativos introduciendo pequeñas acciones cotidianas a la hora de elegir y cocinar nuestros alimentos. Por ejemplo, podemos comprar fruta fea, que es igual de sabrosa y tiene las mismas propiedades, y evitar que termine en el contenedor de la basura de los supermercados. Es muy recomendable también planificar las comidas de la semana y hacer una lista de la compra detallada; nos evitará las compras compulsivas en el supermercado con productos que no necesitamos y que solo servirían para gastar más dinero y generar más desperdicios. Si a esto le sumamos el buen uso de todos los productos disponibles en nuestra cocina a través de recetas creativas y saludables, entre todos estaremos aportando los ingredientes necesarios para reducir el desecho de alimentos en el mundo y acercarnos un poco más al objetivo de erradicar el hambre. Es, sin duda, una gran receta.

Joan, Josep y Jordi Roca son cocineros y embajadores de Buena Voluntad de la ONU

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Cientos de organizaciones sociales exigen medidas que acaben con los niveles escandalosos de desigualdad que afectan tanto a España como al mundo

DMVLtlIXUAA2JK9La sociedad civil se rebela contra una desigualdad escandalosa. Coincidiendo con el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre) y durante todo el mes de octubre, numerosas localidades del Estado español denunciarán la desigualdad obscena que afecta gran parte de la humanidad.

Una desigualdad que tiene causas y responsables, y que podría disminuir con políticas concretas que la combatan en lugar de alimentarla.

  • Por primera vez en 15 años, el hambre aumenta en el mundo y afecta ya a 815 millones de personas. 8 hombres tienen más dinero que la mitad de la población del mundo
  • La brecha social en España aumenta: en los últimos cuatro años, 58.000 nuevos ricos y 1.4 millones de pobres
  • El recorte en políticas sociales afecta directamente a estas cifras y, por tanto, a la vida de las personas
  • Se inicia una campaña en todo el Estado Español que denunciará esta situación y las responsabilidades de un gobierno que no garantiza los derechos de las personas
  • Exigiremos unos Presupuestos Generales del Estado que luchen contra la #DesigualdadObscena a través de diversas acciones y una recogida de firmas

La recogida de firmas se extenderá hasta noviembre. Hasta entonces, serán muchas las actividades que realizaremos en todo el territorio español. Entre ellas, un acto simbólico frente al Congreso mediante el cual, el día 17 de octubre, demostraremos a los y las parlamentarias que combatir la desigualdad obscena es posible y una gran parte de la solución está en su mano.

Toda la información puede ser consultada en la web de la campaña

Consulta el Calendario de movilizaciones

Contra la desigualdad obscena: una economía al servicio de las personas y del planeta

DMQSGZJWsAApR3-En las últimas décadas se ha dado una intensificación del proceso de globalización neoliberal. Las interacciones tanto económicas, sociales, medio-ambientales, como culturales han aumentado en número y en velocidad, y esto ha supuesto que la dependencia entre países haya crecido, haciendo que las fronteras entre los mismos se vuelvan más difusas: lo que ocurre en un país tiene consecuencias en otros territorios y al revés, lo que sucede más allá de sus fronteras también les afecta. Podemos pensar por ejemplo en el recorrido geográfico de la última crisis financiera o el cambio climático.

A su vez, vemos cómo el mantra de esta globalizalización es «crecer para desarrollarse», dando por hecho que el crecimiento económico generará desarrollo y que el aumento de la riqueza se irá filtrando en beneficio de todas la personas. Pero la evidencia demuestra lo contrario.

Los ricos son cada vez más ricos

El neoliberalismo y sus políticas de desregulación y liberalización económica, han contribuido a la expansión de las grandes corporaciones y élites económicas que cada vez tienen más poder y contribuyen a que la desigualdad se incremente a niveles obscenos. Así, los ricos son cada vez más ricos. Tan sólo 8 hombres concentran tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad y el 10% más rico de la población se queda hasta con el 40% del ingreso mundial total. A su vez, el 10% más pobre obtiene sólo entre el 2 y el 7% del ingreso total.

La reducción de la desigualdad exige un cambio transformador, y esto sólo será factible a través de la transformación del modelo económico actual. Así pues, se hace imprescindible un modelo económico que ponga a las personas y al planeta en el centro y que garantice la redistribución de la riqueza a través de una política fiscal internacional justa, la lucha contra los paraísos fiscales y creando  organismos y mecanismos de control para la gobernanza global.

Es precisamente en este cambio de modelo donde la economía social y solidaria (ESS) puede jugar un papel relevante. Más allá de que la ESS haga referencia a organizaciones y empresas con objetivos sociales y medioambientales explícitos, su importancia radica en que constituye un enfoque transformador del desarrollo que implica patrones de producción, consumo, distribución de los ingresos y los excedentes, y relaciones sociales y laborales diferentes, que da a las personas, sus necesidades, capacidades y trabajo un valor por encima del capital y de su acumulación, y propone un modelo socioeconómico más redistributivo y equitativo.

Economía Social y Solidaria como alternativa

La ESS como movimiento social se construye sobre la relación entre lo local y lo global y su principal reto es tratar de que diferentes experiencias logren contribuir a la transformación social. Así, la ESS, junto con las aportaciones de otros movimientos sociales y económicos críticos, busca construir un modelo social, económico y político alternativo, post-capitalista.

Además, desde la economía social y solidaria se trata de incidir sobre la comunidad internacional para que, frente a la lógica del capital, la mercantilización creciente de las esferas públicas y privadas y la búsqueda del máximo beneficio, se construyan relaciones de producción, distribución, consumo y financiación basadas en la justicia, la cooperación, la reciprocidad y la ayuda mutua, tratando de conseguir una mayor justicia global.

Eba Armendáriz Echániz y Freest Saralegui Harries, de Econosmistas sin Fronteras

Semana contra la Pobreza

El 17 de Octubre es el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y, como todos los años, salimos a las calles a decir ¡BASTA!

En esta ocasión, lo haremos  de la mano de   organizaciones de la sociedad civil, sindicales, campesinas y activistas de base. Lo haremos juntas para alzar la voz  por un  planeta libre de pobreza y de desigualdades.

Hemos visto en las últimas décadas una transferencia masiva de poder desde el sector público a los intereses privados, un impulso a la liberalización económica y financiera, una creciente desigualdad, pobreza y destrucción del medio ambiente producto de políticas centradas en los intereses de una minoría que acapara la riqueza y el poder.

El  TTIP, el  CETA, el  TPP y el TiSA son intentos de profundizar y hacer irreversibles estos procesos de desposesión. Nuestra lucha para impedir estos acuerdos secretos se une, por tanto, a la de los movimientos sociales contra la austeridad, a la lucha por el clima y por la justicia social. Las soluciones que se planteen  han de estar basadas en los derechos humanos.

Del 14 al 21 de octubre unámonos a las marchas y a las manifestaciones masivas, y organicemos acciones locales por todo el Estado y por toda Europa. ¡Que no se quede nadie atrás! ¡Exigimos soluciones basadas en derechos!.

Qué queremos

  • Soluciones basadas en Derechos y Justicia para atajar las desigualdades y frenar el incremento de la pobreza, de las desigualdades y el deterioro medioambiental en cualquier lugar del planeta. 
  • Políticas coherentes con la defensa de los derechos humanos y la protección medioambiental en todo el planeta.  No se trata sólo de aumentar la cantidad de presupuesto sino también la calidad de las políticas
  • Rechazo a los tratados comerciales como el CETA, el TiSA, o el TTIP que, negociados a espaldas de la ciudadanía, amenazan la democracia, multiplican el poder de las multinacionales y limitan los derechos de la ciudadanía y la protección del medioambiente.
  • Justicia Fiscal a través de políticas tributarias justas, progresivas y suficientes, que sostengan las políticas sociales y medioambientales. Demandamos la transición hacia un modelo energético sostenible, y el cumplimiento de los derechos económicos sociales y culturales.

Fuente: coordinadoraongd.org