No te olvides de las personas refugiadas

XimoSegarraEn el contexto actual, la realidad de las políticas migratorias a escala global y especialmente en Europa está dejando a millones de personas migrantes y refugiadas en una extrema situación de desprotección y vulneración de derechos.

La respuesta política de la UE, basada en la externalización de fronteras y en el control de flujos migratorios por encima de las vidas humanas, está sumiendo a Europa en una grave crisis de derechos.

Con motivo del 20J, Día Mundial del Refugiado, el grupo Sin Salida, compuesto por 10 organizaciones como Entreculturas o Ayuda en Acción, denuncian la situación de las personas refugiadas, cada vez más invisibilizada. Para ello, cuentan con la colaboración de dibujantes que con sus ilustraciones expresan gráficamente una reflexión sobre este colectivo y denuncian la situación.

Urge un Pacto de Estado ante el drama humano de las personas refugiadas

slide_principal_informeCEAR - copia“El número de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares se eleva a 65,6 millones y el número de muertes en el Mediterráneo no deja de aumentar, pero la respuesta de las autoridades españolas y europeas no se corresponde con este drama humano”.

La propuesta de Pacto de Estado incluye 12 medidas para asegurar el derecho de asilo entre las que se encuentran aprobar un reglamento para la actual Ley de Asilo y contribuir a un Sistema Europeo Común de Asilo (SECA) con los objetivos de garantizar en la práctica el derecho de asilo. Además, CEAR apunta la necesidad de suprimir la exigencia de visado de tránsito a países en conflicto como Siria, poner fin a las devoluciones ilegales de Ceuta y Melilla, poner en marcha vías legales y seguras como son los visados humanitarios, con el fin de asegurar la protección a quienes huyen para poner a salvo sus vidas.

Asimismo, CEAR reclama el cumplimiento por parte de España de los acuerdos de reubicación y reasentamiento -que ahora se sitúa en menos del 8 por ciento-, el desarrollo de un sistema de acogida más flexible y sostenible, y un plan coordinado con el conjunto de las administraciones públicas y la sociedad civil.

En la presentación del Informe, CEAR criticó que a pesar del aumento en el número de solicitudes en 2016, las dificultades en el acceso al procedimiento de asilo en la frontera sur, junto a la falta de vías legales y seguras, explican el descenso de peticiones de personas de Siria y otros países de Oriente Medio y África.

Los retrasos en las resoluciones en las solicitudes de asilo afectan gravemente a los procesos de inclusión y generan graves disfunciones en el sistema de acogida. “Estos retrasos convertidos en norma han provocado la acumulación de más de 21.000 solicitudes pendientes de resolver: 21.000 personas que están pendientes de una decisión de la que depende su futuro”, apuntó Galán.

Además, en lo que va de 2017 se ha triplicado el número de llegadas a costas españolas hasta las más de 3.000, mientras que el número de muertes registradas es ya de 54.

Los acuerdos de reubicación y reasentamiento a nivel europeo apenas han cumplido un 20 por ciento. Mientras que las más de las 1.800 personas que han perdido la vida en 2017 apunta que se alcanzarán otra vez cifras récord como las del año pasado de más de 5.000 muertes.

“Una pequeña minoría de las personas que huyen en el mundo lo hacen a algún país europeo y, sin embargo, la UE es incapaz de cumplir sus compromisos de mínimos y apenas mueve un dedo para que el Mediterráneo se convierta en una fosa común cada vez más grande”, criticó la portavoz de la entidad.

Información más detallada en el Informe Anual de CEAR 2017 y su Resumen Ejecutivo

Fuente: cear.es

Esperanza en situaciones límite

refugees-train-9_m_0La televisión está encendida y a través de ella se puede ver, entre anuncios de coches y de perfumes, una realidad lejana que habla de dramas: hambre, guerra, desigualdad….En un entorno de mi salón cuatro objetos que destacan: un jersey apoyado en una silla, un chuletón de carne en un plato sobre la mesa, una puerta de una nevera llena de comida y un teléfono móvil sobre el escritorio.

Ante tal situación me pregunto, qué objeto escogería si me viera obligado a abandonar la casa apresuradamente a causa de conflictos armados, crisis olvidadas y otras situaciones que requieran asistencia, citando algún ejemplo como la hambruna.

Por eso quiero dar voz a las necesidades sociales de las personas, hablarles de rostros, inquietudes, de casos concretos.

Les invito a leer este nuevo artículo hasta el final para conocer la respuesta de inmigrantes de países como Malí, Senegal, Nigeria, Sierra Leona, Guinea, que no puede ser meramente casual que éstas personas de raza negra, se hayan desplazado a lugares tan distante y tan distintos a nuestra cotidianidad.

Llego muy mal de tiempo al polígono industrial de Miller Bajo, me gusta ser puntual, pero por diferentes motivos no llego a la hora, tampoco me importa mucho, pues pienso que los protagonistas de la historia de hoy están sin hacer nada y me estarán esperando a la cita.

Así fué, allí estaban, a lo largo de la calle Diego Vega Sarmiento, pero cual fue mi sorpresa, iluso de mi, ellos tenían un lavadero improvisado donde estaban limpiando y lavando vehículos, así que tuve que esperar un tiempo prudencial a que me pudieran atender.

Mientras tanto yo les observaba, un paño y un cubo de agua con jabón son sus herramientas básicas para limpiar vehículos. Henry es originario de Nigeria, así es como él se busca la vida, teniendo un trabajo precario.

Henry ya está aquí con sus documentos en regla, lleva 16 años en Canarias, llegó desde Sierra Leona en patera hasta la isla de Fuerteventura, careciendo al principio de acceso a servicios básicos, su situación fué irregular. A día de hoy esto le impide obtener un trabajo de calidad. «Esto no es un trabajo», me dice, señalando el coche que está limpiando.

Suele trabajar sólo, y en grupo, me señala que cuando algún compañero que está en la misma situación que él, no tiene coche para limpiar, él se solidariza para un mejor reparto de beneficios y así sus compañeros puedan llevar a casa algunos euros ya que tienen mujer e hijos y lo que llevan a casa es lo imprescindible para comer.

Henry habla en nombre de los diez compañeros que en este momento se encuentran en la calle, algunos limpiando, otros esperando clientes, otras veces son muchos más, pero como coincide con el mes del Ramadán, por su fe y sus creencias hoy no están. Las edades de ellos rondan entre los 30 a los 50 años, casi todos ellos con estudios. Me confiesa que dejaría de trabajar aquí, limpiando coches si encontraran un trabajo mejor.

Henry suele trabajar en la hostelería, de camarero en periodos vacacionales. El idioma para él no es un problema, ya que sabe español, algo de inglés y la lengua mandinga.

Tres organizaciones no gubernamentales fueron las que intervinieron y les dieron acogida, me lo cuenta afligido, aún le duele recordar todo lo que pasó para llegar hasta aquí, no quise ahondar más, sus ojos empezaron a lagrimar.

Sólo el esfuerzo común realizado por Cruz Roja, Cáritas Diocesana de Canarias y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), han logrado evitar el desamparo de éstas personas y muchas más procedentes del África Subsahariana.

Hoy pongo de manifesto que tanto Henry como sus paisanos llevan en su esencia la dignidad, la esperanza y la capacidad de superación.

Y a las O.N.G., las ganas de luchar por éstas personas.

PEDRO RODRíGUEZ REYES / infonortedigital.com

QUEREMOS ACOGER ¡YA!

_MG_7065La situación es insostenible. Estamos sufriendo, en pleno siglo XXI, la mayor crisis humanitaria de personas refugiadas y migrantes desde la Segunda Guerra Mundial. El número de personas que huyen de su país para salvar sus vidas por conflictos armados, vulneración de derechos, violencia y persecuciones, aumenta cada día. Ya son más de 65 millones en todo el mundo. En 2016, 1.259.265 trataron de encontrar refugio en Europa solicitando protección internacional, de las cuales solo 15.755 lo hicieron en España. El mar Mediterráneo se ha convertido en la mayor vergüenza de Europa; en los últimos 17 años, 35.000 personas han perdido la vida en sus aguas, y solo desde 2016 lo han hecho casi 7.000, entre las que se encuentran niñas y niños que se han quedado sin futuro. Y lo que es peor… nuestro Gobierno mira hacia otro lado, mientras estas muertes podrían haberse evitado si las personas hubiesen contado con vías legales y seguras para obtener protección.

Además, nuestras multinacionales, al igual que las de otras potencias mundiales, están también en el origen de las causas de estas migraciones forzosas: guerras provocadas por intereses económicos y energéticos, vulneración de derechos, esclavitud laboral…

Mientras tanto, ¿Qué hace Europa, ¿qué hace España? Lejos de dar una respuesta a favor de las personas, hemos blindado nuestras fronteras ante la llegada de miles y miles de personas buscando refugio, hemos endurecido las políticas de asilo para que cada vez sea más difícil acceder al derecho de protección internacional, y hemos apoyado acuerdos “ilegales” con terceros países no seguros, como Turquía o países africanos, para que sean éstos los que se encarguen de «gestionar» el futuro de millones de personas que huyen de la guerra o cuyas vidas corren peligro por algún tipo de persecución. Personas cuyos derechos humanos están siendo reiteradamente vulnerados, primero en sus países de origen y luego cuando llegan al nuestro, a pesar de todas las leyes internacionales y declaraciones universales que obligan a España a ofrecer protección internacional. Vivimos una crisis del Estado de Derecho.

Para colmo, el Gobierno español tampoco está siendo capaz de cumplir sus propios compromisos. Miles de personas siguen esperando en campos de refugiados dentro y fuera de Europa, en condiciones infrahumanas, para ser acogidas. En septiembre de este año finaliza el plazo para que España acoja a las 17.337 con las que se comprometió. Hasta hoy, solo hemos acogido al 7% de todas ellas. Un porcentaje vergonzoso que nos da el récord en la falta de cumplimiento del acuerdo respecto al resto de países europeos.

Además, las políticas de asilo españolas durante 2016 han limitado al máximo el derecho de asilo a miles de personas que no huyen del conflicto sirio, pero sí de otros, y que también sufren violaciones de sus derechos.

Ahora más que nunca, es necesario y urgente que toda la ciudadanía, colectivos, asociaciones, entidades y movimientos sociales salgamos a la calle para decir alto y claro lo que queremos.

  • Queremos una Europa Acogedora, NO una Europa Fortaleza.
  • Que se proteja el derecho a la vida y al refugio, NO que se vulneren los derechos de las personas que intentan llegar a nuestras fronteras huyendo de la muerte.
  • Que se acoja a estas personas cumpliendo con la legislación internacional y que no se incumplan los compromisos y obligaciones adquiridos. NO se puede expulsar a nadie a países no seguros.

Todas juntas exigimos que las personas que huyen de sus países sean tratadas según sus derechos y por tanto puedan solicitar la protección internacional que les corresponde en países como España, sin trabas y de forma efectiva.

  • Que España, y el resto de los países europeos, garantice para ello el acceso a unas vías legales y seguras, como corredores humanitarios o la posibilidad de solicitar asilo en embajadas.
  • Que España y el resto de gobiernos de la UE adopten medidas urgentes de acogida, y las apliquen de inmediato, haciendo especial hincapié en las necesidades especiales de protección de las personas en situación de vulnerabilidad como niños y niñas, mujeres y personas LGTBI.
  • Que la Unión Europea suspenda la firma y los acuerdos de control fronterizo, retorno y readmisión con países que no respetan los Derechos Humanos.
  • Que España y la UE lleven a cabo políticas de acogida que garanticen la dignidad y la inclusión de las personas refugiadas y migrantes.

Y por supuesto, que los gobiernos refuercen la cooperación al desarrollo para trabajar en las causas que provocan los desplazamientos de las personas refugiadas, para evitar que sigan huyendo.

Fuente: queremosacogerya.org