Fundamentación

Nunca el mundo empresarial había tenido un papel tan relevante en los objetivos de Naciones Unidas como ahora. Con la aprobación de la Agenda 2030 y sus ODS, la comunidad empresarial ha cobrado un protagonismo sin precedentes. Hoy, desde todas las instancias de Naciones Unidas, incluyendo la secretaría general, las empresas son consideradas agentes clave para lograr el desarrollo, tanto a nivel internacional como local. Eso implica un paso muy importante, una oportunidad para que dejen de ser meros financiadores o donantes, y sean consideradas socios imprescindibles y agentes de cambio.

En este sentido, se han establecido iniciativas concretas que pretenden trasladar los ODS al sector privado y hacer posible que las empresas jueguen un papel protagonista para alcanzar la agenda de desarrollo. Una de ellas es el Pacto Mundial de Naciones Unidas que, a través de redes nacionales, trabaja para que las organizaciones conozcan e integren los ODS dentro de sus estrategias de negocio.

El ámbito europeo también se ha marcado unos objetivos por la sostenibilidad a más corto plazo. La estrategia Europa 2020 contempla entre sus planes de actuación propiciar una economía “que utilice eficazmente los recursos, más verde y competitiva que desemboque en un crecimiento sostenible, inteligente e innovador”.

El escenario internacional y nacional que estimula la participación de la empresa en el Desarrollo Sostenible se  complementa con iniciativas creadas por las administraciones locales. En nuestra región, el marco EXTREMADURA 2030, impulsado por la Junta de Extremadura, tiene como misión “convertir la región en un referente internacional en Economía Verde y Economía Circular en el 2030”. Fue firmado el pasado mes de marzo por agentes sindicales, empresariales y la propia Junta de Extremadura y se trata de una apuesta clara por el “futuro de la región a través de un proyecto colectivo desde el punto de vista social, económico y ambiental, que atienda a un enfoque global de oportunidades basado en los recursos y capacidades locales”.

EXTREMADURA 2030 tiene entre sus objetivos específicos “promover la transición del tejido empresarial extremeño hacia este nuevo modelo, a través de un proceso de acompañamiento y formación”. Para conseguirlo se apuesta por un paradigma de participación ciudadana en el que sean los diversos actores de la sociedad extremeña, a través de la educación formal, no formal e informal, los que aporten proyectos y modelos de actuación.

Las empresas extremeñas han manifestado la necesidad de contar con herramientas y conocimientos para poder hacerse partícipes reales en la consecución de un Desarrollo Sostenible.

Las ONGD, con una visión amplia de los problemas globales y conocedoras de primera mano de los retos que proponen los ODS, se configuran como elemento clave para conseguir que las iniciativas locales por el desarrollo sostenible confluyan con las supranacionales y, por otro lado, favorezcan la conexión entre el Norte y el Sur.

La ED se constituye en la solución de estas necesidades de formación y de conversión del sector empresarial. A través de las herramientas y metodologías de la ED es posible iniciar un proceso que otorgue al sector empresarial el papel que a partir de ahora le corresponde: ser un agente activo y convencido que sume fuerzas para el cambio global.

La Fundación Atabal abre una perspectiva más en su estrategia de ED con el desarrollo de este proyecto. Con las acciones planteadas se fomenta la lógica de que practicar un Desarrollo Sostenible y una Economía Verde y Circular en el Norte favorece directamente a las poblaciones del Sur. Las personas más vulnerables, de zonas empobrecidas y que no cuentan con medios para paliar sus efectos, son las que sufren con más virulencia los problemas relacionados con el deterioro del medio ambiente y el cambio climático, estando expuestas a sufrir sequías, conflictos por la escasez de agua o a convertirse en refugiados ambientales.

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